Fidel, admirado y odiado
“Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra américa y del mundo, que hoy 25 de noviembre del 2016, a las 10.29 horas de la noche, falleció el comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz”, señaló con la voz entrecortada su...
“Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra américa y del mundo, que hoy 25 de noviembre del 2016, a las 10.29 horas de la noche, falleció el comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz”, señaló con la voz entrecortada su hermano y presidente de Cuba, Raúl Castro.
Para muchos, el fallecido líder revolucionario abogó durante su vida por los derechos de los pueblos oprimidos y de la humanidad toda, dio a su pueblo el acceso a servicios de educación y de salud de calidad, y reivindicó la valía de un pueblo que se enfrentó al imperio más poderoso que jamás existió en la historia del planeta, con la seguridad absoluta en la victoria.
Mientras que para otros Castro fue un tirano que instauró una dictadura comunista que privó de libertad al pueblo cubano, suprimió la libertad política, permitió la violación de los derechos humanos y encarceló a quienes piensan diferente.
Según el analista Carlos H. González, el gran valor del líder de la Revolución Cubana fue su capacidad de resistencia. Algo que transmitió al pueblo de Cuba y muchos de quienes residen en la isla caribeña lo viven todavía cada día.
Bajo el liderazgo de Castro, Cuba se enfrentó a Estados Unidos y supo resistir todas las conspiraciones y embates en contra de su vida y de la revolución socialista. El líder revolucionario se mantuvo firme en el poder durante 49 años, hasta que con su salud debilitada renunció a la presidencia en febrero de 2008.
La Cuba socialista que deja Fidel será recordada por la salud, la educación, el deporte, la ciencia y la cultura, aunque para los opositores al régimen estos logros no son suficientes cuando en el país no existe libertad de ningún tipo.
No obstante, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) Cuba es el único país de América sin desnutrición infantil y tiene la tasa de mortalidad infantil más baja del continente, y si 200 millones de niños duermen en la calle en los países del mundo, ninguno en las calles de Cuba; por lo que declaró a la isla como el Paraíso Internacional de la Infancia.
La revolución permitió que los científicos de Cuba desarrollen cuatro vacunas contra el cáncer, que sea el primer país en eliminar la transmisión madre a hijo del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) que causa el SIDA y que su sistema de salud sea un ejemplo para el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En la isla mayor de las Antillas existe un docente por cada 10 estudiantes en aula, tiene el mejor sistema educativo de América Latina y cuenta con uno de los mayores Índices de Desarrollo Humano (IDH), según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Y todos estos logros los alcanzó pese al temible embargo norteamericano. Una acción perversa que sólo puede ser defendida por quienes no sienten ningún respeto por la soberanía de los pueblos ni por la vida de los seres humanos.
El bloqueo económico aisló por completo al pueblo cubano y le privó del desarrollo, aunque queda una gran duda: ¿Cómo sería la Cuba de Fidel, si no hubiese tenido que jugársela con el bloqueo? Una pregunta de la cual nunca tendremos respuesta.
Además, ¿acaso aislar a los demás porque piensan diferente no es también violar los derechos humanos? Creemos que sí y aunque por muchos años el resto del mundo mantuvo un silencio cómplice, hoy ninguna nación –incluido Estados Unidos, que se abstuvo en la última votación en la Asamblea General de la ONU–, apoya el bloqueo.
Admirado por quienes vieron en su tenacidad y su ejemplo de lucha una inspiración para poner sus ideales por encima de las presiones del imperialismo, y odiado por sus detractores que aseguran que luego del triunfo de la revolución impuso una dictadura comunista que acabó con la libertad política, Fidel partió de este mundo.
Y como alguien escribió en un muro: Fidel murió querido y odiado, admirado y criticado, pero hoy lo que nos separa nos une, porque a todos de alguna forma nos afecta su muerte.


