Cuidemos el agua
la disminución de las lluvias y la falta de previsión para construir nuevas captaciones.“En estos tiempos de cambio climático es importante la educación. Como nunca, debemos pensar en cómo ahorrar y cuidar nuestra agua”, aseguró el Jefe de Estado.El racionamiento del suministro de agua...
la disminución de las lluvias y la falta de previsión para construir nuevas captaciones.“En estos tiempos de cambio climático es importante la educación. Como nunca, debemos pensar en cómo ahorrar y cuidar nuestra agua”, aseguró el Jefe de Estado.El racionamiento del suministro de agua es una respuesta emergente en un difícil escenario marcado por la escasez del líquido elemento y, por lo mismo, una medida paliativa.Y aunque no soluciona el problema en el mediano y largo plazo, debería llamar a la reflexión para cambiar el pernicioso hábito de despilfarrar agua, por otro que privilegie su consumo razonable y sostenible.La ONU declaró a Bolivia como uno de los países más vulnerables a las consecuencias del calentamiento global del planeta, ya que nuestros ecosistemas al igual que el de otros de la región como Perú, son vulnerables al aumento de las temperaturas.Entre 2015 y el primer semestre de 2016, unas 750.000 personas sufrieron directamente los efectos perniciosos del fenómeno de El Niño en decenas de municipios ubicados en los llanos, el Chaco, los valles y el altiplano.La sequía afectó a 277.000 cabezas de ganado, 511.000 hectáreas de sembradíos y una disminución en volumen que sobrepasa el medio millón de toneladas, con las consiguientes pérdidas económicas que enfrentan los productores.El experto en recursos naturales del Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB), Óscar Campanini –citado por la BBC Mundo–, dijo que la dura crisis del agua que afecta a nuestro país es producida en parte por factores climáticos.Según la NASA, el fenómeno de El Niño fue uno de los más fuertes en las últimas décadas y es uno de los factores de la fuerte sequía que castiga a Bolivia. A mediados de noviembre, en gran parte de nuestro territorio y en otros de Suramérica, ya debería haber comenzado la época de lluvias, pero no hay certidumbre de que ello ocurra.En tanto que para el investigador Dirk Hoffmann, la escasez también tiene que ver con la ausencia de políticas de largo plazo. “Durante 20 años casi no se hizo nada para construir nuevas captaciones de agua, y en ese mismo tiempo la población se duplicó”, explicó.Sin embargo, ponderó que en los últimos años, “el gobierno actual hizo muy bien en llevar el suministro a más poblaciones, nadie puede decir que eso está mal, pero no se buscó más agua para atender la demanda creciente”.Además, si bien las autoridades bolivianas jugaron un rol muy importante en el debate ambiental internacional, eso no se tradujo en políticas y planificación coherentes dentro de Bolivia.Ahora bien, el agua es el componente básico para la vida, porque de ella depende la supervivencia de los seres vivos que habitamos este planeta. Y no obstante que el 70% de la superficie de la Tierra está cubierta por agua, la mayor parte es salada que se encuentra en los océanos y no es apta para el consumo.El 3% del volumen total es agua dulce, pero solo un 1% se halla en estado líquido, ya que el 2% restante se encuentra en estado sólido en plataformas de hielo en las altas cumbres nevadas y principalmente en los polos.A la luz de estos porcentajes, la cantidad de agua apta para el consumo es muy poca para cubrir las demandas de una población que aumenta en forma exponencial.Y si a este aumento de la demanda sumamos los problemas que ocasiona el cambio climático y los efectos del calentamiento global provocado por la contaminación, nos encontramos frente a un serio problema de escasez de este recurso vital.Por lo tanto, el agua tiene que ser utilizada de modo más eficiente y la responsabilidad de encontrar soluciones descansa en los países ricos como en los pobres.Pero mientras esperamos que los gobiernos tomen decisiones fundamentales, de las cuales depende nuestra propia supervivencia, es hora de entrar en acción y comenzar a revisar nuestras conductas de consumo.Y si no podemos incrementar la cantidad de agua dulce que existe en el planeta, sí podemos hacer un uso responsable y sostenible de este recurso vital. ¿No les parece?


