Extrema violencia

El primero de esos hechos de violencia extrema ocurrió el último sábado en la localidad beniana de Reyes, cuando una multitud asaltó el puesto policial en donde se encontraba detenido un hombre acusado de haber violado y asesinado a una niña de tan solo 4 años de edad.Según los reportes...

El primero de esos hechos de violencia extrema ocurrió el último sábado en la localidad beniana de Reyes, cuando una multitud asaltó el puesto policial en donde se encontraba detenido un hombre acusado de haber violado y asesinado a una niña de tan solo 4 años de edad.Según los reportes policiales, el sujeto habría raptado y violado a la niña la mañana del ese fatídico día, aprovechando que los padres de la menor participaban de un acto religioso en las afueras de Reyes.Para ahondar la tragedia, como consecuencia del atroz vejamen sexual la niña falleció en horas de la tarde, lo que enardeció a la multitud que se dirigió a la cárcel, derribó la puerta, sobrepasó la resistencia de seis policías y sacó al sospechoso.Un periodista de la Red ATB relató que de nada sirvieron los ruegos del párroco del poblado, quien intentó persuadir a la turba para que no tome la justicia en sus manos. Elvis César Alcázar, de 37 años de edad, tras ser desnudado y golpeado hasta quedar moribundo, fue atado con una soga por el cuello y arrastrado por las calles de Reyes, antes de ser colgado de un árbol de la plaza principal como señal de escarmiento.   La fiscal asignada al caso, Doly Quiroga, dijo que cuatro mujeres fueron aprehendidas el último domingo y trasladadas a Rurrenabaque para que presten declaraciones porque habrían participado de la violenta muerte del presunto violador y homicida.Y el lunes 14 de noviembre, otro hombre acusado de ser el autor del robo de una motocicleta –que ya estaba detenido–, fue sacado de su celda de la localidad de Entre Ríos, en el trópico cochabambino.Dos sujetos que estaban en posesión de esa moto en Ivirgarzama fueron aprehendidos por una turba y llevados a la sede de la Fejuve de Entre Ríos. Y tras ser atormentados confesaron el nombre del supuesto autor del robo, quien –una vez identificado– fue detenido, también torturado y quemado vivo en el estadio de esta población.Además, los dos sujetos que identificaron al sospechoso fueron liberados por los pobladores a cambio de los documentos de un bien inmueble que la madre de uno de ellos habría presentado como garantía para salvar la vida de su hijo. Ahora bien, ¿por qué la gente toma cada vez con mayor frecuencia la justicia en sus manos?, ¿por qué se generan conductas tan irracionales que sobrepasan la capacidad de control del Estado?, ¿qué está ocurriendo en Bolivia?Estos hechos suceden por una indignación psicosocial colectiva de aquellos que se sienten víctimas de los actos delictivos y, como respuesta, arremeten contra los supuestos culpables de un delito sin medir las consecuencias.El linchamiento se caracteriza por la ejecución de acciones colectivas de violencia extrema por parte de pobladores que se sienten desamparados por las instituciones encargadas de prevenir la inseguridad ciudadana y por ello actúan por cuenta propia.Los linchamientos son acciones violentas que desembocan en la muerte de la persona acusada, lo que vulnera sus derechos y garantías constitucionales por obra de una colectividad que después del hecho se refugia en el silencio.El linchamiento no sólo es violento e irreflexivo, sino también ilegal, ya que quien toma la justicia en sus manos también comete delitos, porque sus actos no están amparados ni justificados por la ley.No hay norma legal que permita golpear a quien cometió o presuntamente pensaba cometer un delito y ya fue detenido. Si el resultado es la muerte, los responsables habrán cometido homicidio agravado, porque no son casos que se encuadren en la figura de la legítima defensa.Entonces, frente a quien acaba de cometer un delito, lo que corresponde es que la gente lo persiga, lo detenga y lo entregue a las autoridades.Por lo mismo, urge que las autoridades encaren salidas a la profunda crisis del sistema judicial, el estado de indefensión de los ciudadanos frente al aumento del delito, castiguen con todo el peso de la ley a los delincuentes, criminales y violadores, pero también a los linchadores. Sólo se hará justicia, se defenderá el derecho a la vida y la institucionalidad democrática.


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