¿Debe el Chaco conformarse con un mal Estatuto?

En 2009 el 85 por ciento de la población votó por la autonomía regional abriendo un camino irreversible en una de las regiones más olvidadas y castigadas de Bolivia, que ni aun habiendo sufrido la peor guerra del continente desde la ocupación para salvar los más importantes recursos...

En 2009 el 85 por ciento de la población votó por la autonomía regional abriendo un camino irreversible en una de las regiones más olvidadas y castigadas de Bolivia, que ni aun habiendo sufrido la peor guerra del continente desde la ocupación para salvar los más importantes recursos naturales del país, hoy tiene una carretera asfaltada que le articule con el resto de Tarija y el norte del país, donde por cierto disfrutan de sus riquezas.En la campaña que ayer cerró y que ha enfrentado de nuevo a políticos de uno y otro signo como si de una campaña tradicional se tratara a pesar de que todos teóricamente defienden el sí ha dejado más heridas abiertas y dudas en el futuro que certezas.El 20 no se vota la autonomía, que es algo blindado constitucionalmente, lo que se vota es un documento concreto que muy pocos conocen, porque no ha habido interés en hacerlo conocer por parte de quien debería, que son las instituciones. La campaña, o mejor dicho, las campañas, han girado en torno al “SÍ a la Autonomía”, algo que no es lo que se vota, y ha querido de nuevo enfrentar a chaqueños con vallunos  en esa carrera absurda por demostrar quién es más autonomista sin entrar al fondo de la cuestión.El fondo de la cuestión es que el documento consagra tres autonomías seccionales paralelas que harán del Gran Chaco tres chacos y que no lo hará provincia más fuerte, sino secciones más pequeñas.El fondo de la cuestión es que el documento no aborda las cuestiones de las competencias generales, como la salud o la lucha contra la sequía y consagra todo el futuro de la región a una renta petrolera que camina hacia la extinción sin que nada se pueda hacer al respecto con este documento en la mano. El 15-15-15 se ha convertido en un mantra sagrado y quizá el único acto de consenso de fondo entre los actores políticos. El texto del Estatuto se pactó entre cuatro paredes entre casi los mismos que ayer cerraban campaña dedicándose los insultos de siempre.Para no entrar al fondo se creó la fórmula del “Estatuto Posible”, que reconoce que no es el ideal y quien lo pronuncia pone la cara de niño bueno jurando que se modificarán las cosas que no están bien tan pronto esté aprobado. Quienes la recitan son los mismos políticos que solo supieron llegar al acuerdo que parte al Chaco en tres haciéndolo más pequeño. ¿Qué garantías ofrecen?El otro acuerdo, aún sin consenso, es que una vez esté el Estatuto aprobado no se disolverán las subgobernaciones ni la Asamblea Regional para convocar un nuevo acto electoral sino que se harán cuando mande el poder central, en 2020, lo que todavía engendra más dudas: ¿Por qué urge aprobar un documento en el que todos reconocen errores pero que sin embargo no entrará en vigencia plena hasta 2020, dentro de casi cuatro años? ¿No sería más factible que los políticos, o el pueblo convocado, trabaje un nuevo documento en el que todas las partes sí estén de acuerdo y no duden de afirmar que hará al Chaco, a Tarija y a Bolivia mejores? ¿Acaso no es lo que ha pasado en La Paz, Potosí, Oruro y otras regiones? ¿A qué responden las urgencias? El Chaco entero está en reflexión.


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