Cultura tributaria

El 27 de enero de 2017 se sortearán a nivel nacional televisores, equipos de sonido, refrigeradores y microondas entre todos los contribuyentes que hayan exigido una factura o una nota fiscal.El presidente de esa entidad de control y recaudación tributaria, Mario Cazón, fue el encargado de...

El 27 de enero de 2017 se sortearán a nivel nacional televisores, equipos de sonido, refrigeradores y microondas entre todos los contribuyentes que hayan exigido una factura o una nota fiscal.El presidente de esa entidad de control y recaudación tributaria, Mario Cazón, fue el encargado de lanzar el programa denominado “La factura de la felicidad”, orientado a incentivar la cultura tributaria entre la ciudadanía.“Todas las facturas o notas fiscales son válidas y entran al sorteo, pues cada una de ellas significa recursos para el Estado”, sostuvo Cazón, quien recordó que todas las personas tienen el derecho a exigir su factura por la adquisición de cualquier bien o el pago por algún servicio, y los proveedores la obligación de emitirla.La particular iniciativa no deja de llamar la atención en un país como Bolivia, en el que la defraudación fiscal atropella a la cultura tributaria.En mayo pasado, el SIN informó que hasta entonces había recaudado un total de 15.609,5 millones de bolivianos por impuestos de mercado interno. No obstante, según las proyecciones del Presupuesto General del Estado (PGE), las recaudaciones tributarias disminuirán en 4,7% en 2017. Por ejemplo, se prevé que los ingresos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) caerán en 22,5% hasta 5.730 millones de bolivianos y los de regalías por los hidrocarburos en un porcentaje similar hasta 3.223 millones de bolivianos.Este descenso, que tiene que ver con la caída de precios del petróleo, impacta de forma directa en los recursos de las regiones, de los municipios y de las universidades.“No es una novedad, lo conocían los municipios, gobernaciones y hemos lamentado que no hayan diversificado sus ingresos para compensar la caída”, remarcó el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Alberto Arce, citado por el diario Página Siete.Y si para muchos o algunos contribuyentes resulta una medida hasta anecdótica que el SIN haya lanzado una campaña –con premios de por medio– para incentivar la exigencia de facturas o notas fiscales por la compra de todo bien o el pago de algún servicio, en el fondo está orientada a concienciar a la ciudadanía sobre la necesidad como Estado de fortalecer la cultura tributaria.Es decir, respetar el derecho de exigir una factura o nota fiscal y la obligación de emitir la misma, a sabiendas que beneficiará a compradores como a proveedores de bienes y servicios, en otras palabras al Estado.Todo país necesita recursos para brindar diferentes bienes y servicios a su población: atención médica, educación de calidad, vías de transporte, servicios básicos, seguridad, tecnología y telecomunicaciones, que son disfrutados sin exclusión alguna.Sin embargo, un bien o un servicio público sólo pueden ser mantenidos con los recursos del Estado, los cuales se obtienen gracias al aporte de la población, es decir, de los contribuyentes, porque la principal fuente generadora de recursos económicos para el Estado es la suma de los aportes por el pago de nuestros impuestos.Ahora bien, el no pagar impuestos impide al Estado destinar recursos suficientes para cubrir las necesidades de nuestra sociedad. Y el instrumento que tienen a su alcance los contribuyentes es exigir factura por cada compra de un bien o el pago por un servicio. Y si no se exige la emisión de una factura o de una nota fiscal, el comerciante o el proveedor de servicios se quedan de manera ilícita con el 16% del precio total que pagamos los contribuyentes: con el 13% del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y con el 3% del Impuesto a las Transacciones (IT).Es decir, con la emisión de una factura o nota fiscal ese 16% del monto total pagado se transfiere a las arcas del Estado, caso contrario se queda en los bolsillos del comerciante o prestador de servicios. Por lo tanto, es de importancia vital fortalecer la cultura tributaria y derrotar la defraudación fiscal, porque si gana el Estado, ganamos todos.


Más del autor