Periodistas bajo ataque
El informe de la Unesco fue difundido este 2 de noviembre, en el marco del Día Internacional para Acabar con la Impunidad en los Crímenes contra Periodistas, instaurado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en conmemoración del asesinato de dos periodistas franceses en Mali, en...
El informe de la Unesco fue difundido este 2 de noviembre, en el marco del Día Internacional para Acabar con la Impunidad en los Crímenes contra Periodistas, instaurado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en conmemoración del asesinato de dos periodistas franceses en Mali, en 2013.El documento desvela que entre 2014 y 2015, al menos 213 periodistas fueron asesinados a nivel global, siendo el año pasado el más letal con 115 de casos fatales.En ese contexto, la región más insegura para el ejercicio del periodismo es el Medio Oriente, en cuyos países 78 periodistas perdieron la vida, la mayoría de ellos en los conflictos armados que sacuden a Siria, Irak, Yemen y Libia. Mientras que en los países latinoamericanos, en ese mismo periodo de tiempo 51 periodistas fueron asesinados, presumiblemente todos en el ejercicio de su profesión.Respecto del panorama que se registra en los países más inseguros para el ejercicio del periodismo, la Unesco exterioriza que Siria registra el mayor número de periodistas asesinados (13), seguido de Irak (10) y Francia (8) tras el ataque terrorista contra la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo.Además, dos países latinoamericanos se encuentran entre las naciones que lideran la lista negra de territorios inseguros para el ejercicio del periodismo: Brasil y México registran cada uno de ellos siete reporteros muertos, el mismo número que Sudán del Sur (África).En tanto que India, Libia y Filipinas ocupan los siguientes lugares, ya que presentan cada uno un balance de seis periodistas muertos.Estas cifras desvelan un panorama peligroso para la integridad de quienes ejercen el “mejor oficio del mundo”, tal como definiera al periodismo, el periodista, escritor y premio Nobel de Literatura, el maestro Gabriel García Márquez.Desde 2006, año en que la Unesco comenzó a publicar este informe cada dos años, la institución registró la muerte de 827 periodistas, es decir uno cada cinco días. Sólo el año 2012 fue más mortífero que 2015, con 124 periodistas muertos.Además, la televisión es por primera vez el medio de comunicación más afectado con 35 muertos en 2014 y también en 2015. El año pasado, particularmente en Siria, 21 periodistas que trabajaban para sitios en la Red Internet fueron asesinados.Igualmente, la Unesco advierte que, si bien la muerte de un corresponsal extranjero causa mucho revuelo, un 95% de los periodistas fueron asesinados en su propio país.Los ataques contra los periodistas siguen globalmente impunes en un 92% de los casos. Es decir, menos de un caso de periodista muerto sobre diez da lugar a la instauración de un proceso legal ante un tribunal competente. Y como consecuencia directa de esta grave impunidad, los criminales pueden deducir que –pase lo que pase– escaparán de la acción de justicia.No obstante, es necesario precisar que la Unesco contabiliza en su balance a todos los periodistas muertos, presumiendo que fueron víctimas de su profesión, quedando a cargo de las autoridades nacionales la tarea de demostrar lo contrario, lo que generalmente no ha ocurrido.En ese contexto, urge poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas y que todos los Estados miembros de la ONU deben extremar esfuerzos para que los autores de la muerte de periodistas sean identificados, detenidos, procesados y sentenciados por la justicia ordinaria.Además, es preciso fortalecer las leyes y los mecanismos existentes de conformidad con el derecho internacional humanitario y las resoluciones existentes de la ONU para luchar contra los depredadores de la libertad de expresión.Las cifras antes señaladas desvelan que los periodistas están bajo ataque, que los medios y la libertad de expresión se encuentran en estado de sitio y en la mira de la intolerancia de quienes detentan el poder y rechazan el ejercicio de un periodismo responsable, insobornable, ético y apegado a la permanente búsqueda de la verdad. ¿No les parece?





