La amnesia más vergonzosa
Lamentaron, una vez más, la sempiterna dejadez y corrupción de los dirigentes del fútbol. La “gran tragedia” en estos días era que a la Selección Boliviana de Fútbol la FIFA le restó cuatro puntos. El hecho desató críticas, análisis, revisiones históricas del acontecer futbolero...
Lamentaron, una vez más, la sempiterna dejadez y corrupción de los dirigentes del fútbol. La “gran tragedia” en estos días era que a la Selección Boliviana de Fútbol la FIFA le restó cuatro puntos. El hecho desató críticas, análisis, revisiones históricas del acontecer futbolero comentadas por parlamentarios oficialistas y opositores y hasta por el presidente Evo Morales.Sí, sin duda, ¡”tragedia”!, ¡”desastre”!Pero desastre de existencia, de banalidad y en este caso de memoria. Que el tema del fútbol y su fuerte influencia en las multitudes importa, vale, pasa, pero no por ello debe constituirse en el eje de nuestras preocupaciones y recuerdos.Más allá de esa angustia nacional, el grueso de los medios de comunicación mostró sobreentendidas imágenes de las masivas visitas a los cementerios. Luego, las ya recurrentes bravatas de nuestro presidente, esta vez contra el secretario general de la OEA. Si de historiadores se trata, don Carlos Mesa una vez más apareció en pantallas y primeras planas para hablar sobre la inconstitucionalidad de la repostulación de Evo. Claro, también para reiterar los argumentos bolivianos sobre la demanda en La Haya. Samuel Doria Medina apareció para criticar la pérdida de garantías democráticas y citarse como un ejemplo de persecución política. Citó a las dictaduras en general.Luego, tapas y aperturas recordaron, y repitieron, las historias de Trump y Hillary, como si grande fuese la diferencia del monocromático sistema estadounidense. Y claro, figuraron también los recordatorios llegará Ricky Martín, que alguno de los protagonistas de los concursos televisivos andaba triste, etc.Entre tantos recuerdos y repeticiones, como si fuese cosa resuelta y sepultada, ni políticos ni medios de comunicación recordaron aquel Todos Santos de 1979. Y esa sí, sin duda, constituyó una de las peores tragedias de la historia boliviana.Tres meses antes, se había recuperado la democracia después de más de una década de dictaduras. Esa noche del 31 de octubre se había logrado la mayor victoria diplomática frente a Chile, por la causa marítima, en el seno de la Organización de Estados Americanos celebrada en La Paz. Durante las semanas previas se avanzaba el más ejemplar juicio de responsabilidades contra una tiranía que había destrozado al país. Y, en semejante escenario, sobrevino una masacre que destruyó toda aquella esperanzadora avanzada de reivindicaciones sociales. Durante 15 días, el gobierno de Alberto Natush Bush masacró a trabajadores y estudiantes que decidieron resistir su desquiciada ocurrencia.Tropas, blindados y aeronaves militares que básicamente obedecían las órdenes del general Luis García Meza y su entorno ensangrentaron las calles paceñas. La Asamblea de Derechos Humanos contabilizó 280 muertos y desaparecidos. La dictadura de Pinochet celebró el favor que los propios militares bolivianos le habían hecho. El juicio de responsabilidades contra el dictador Banzer abortó. Empezó un interinato que ocho meses más tarde sería derrocado por García Meza y su narcorégimen.Varios de los protagonistas de aquella absoluta y real tragedia nacional sobreviven impunes. Ah, y García Meza, por poco, hace 10 días estuvo a punto de lograr su libertad condicional. Libertad de la que virtualmente goza desde hace años con sus incontables salidas por supuestas casusa de salud hacia las suites del hospital Militar. Pero, claro, la gran preocupación y recordación nacional en estos días son nuestros desastres futboleros. Toda una tragedia de Todos Santos.


