Alrededor de Babel

“Seguimos en ese problema, porque no hay obras, no hay muchos autores que escriban en idioma originario”, decía hace dos semanas “el ministro del ramo”. Y lo que sé ahora es que se están evaluando las novelas presentadas de literatura como tal,...

“Seguimos en ese problema, porque no hay obras, no hay muchos autores que escriban en idioma originario”, decía hace dos semanas “el ministro del ramo”. Y lo que sé ahora es que se están evaluando las novelas presentadas de literatura como tal, literatura infantil y literatura juvenil, todo en español. Es otro caso risueño por el cual el Estado Plurinacional en su afán, bienintencionado seguramente pero altamente ingenuo, de reivindicar las culturas nativas, se mete en bretes cuya solución  lleva a sus funcionarios a curiosas fórmulas como ésta, de buscar y a continuación invitar a escribir a escritores en aymara o quechua, para finalmente premiarlos y mantener el concurso. Y si ese es el panorama en cuanto a los idiomas citados (y al guaraní, agreguemos, por la cantidad de gente que lo habla) ¿qué podemos esperar de las otras 30 y tantas lenguas de las restantes nacionalidades, algunas habladas por dos o tres familias perdidas en la selva?Este asunto de la pluralidad idiomática tiene rasgos que alimentan cierta melancolía cultural. Hace ya 50 años que George Steiner escribía, en su famoso libro Extraterritorial (dedicado entre otras cosas a celebrar la extraordinaria importancia que había adquirido esos años la lingüística entre las ciencias humanas) que la existencia de 4.000 lenguas en el mundo era un escándalo cultural que ni la antropología ni la lingüística histórica podían explicar (pero que había ilustrado la Biblia con el mito de Babel).“¿A qué se debe esta extraordinaria diversidad de lenguas que hace que comunidades cercanas geográfica y racial o culturalmente semejante no puedan comunicarse?”, se preguntaba el sabio (de la tribu elegida, para más señas, faltaba más).Otras clasificaciones, prevenía Steiner en ese texto, hablan sólo de 3.000 idiomas en el mundo. Pero hete aquí que incluso con 4.000 se quedó corto porque, según información más actual y proporcionada por infobae.com, el número de idiomas en el mundo en realidad es 7.000. Así pues, en lugar de tender a desaparecer, como el sensato positivismo darwiniano presumía, resulta que a medida que más se investiga, más idiomas minoritarios son declarados como tales. Prueba de cómo el triunfo del relativismo cultural ha convertido el enigma de Babel en una virtud.Somerset Maugham, escritor querido por sus lecciones de sensatez y sentido común, dice en su autobiografía que, viajero como era, se vio en el curso de su vida en la necesidad de comunicarse en algunos otros idiomas con gentes de otros pueblos, pero que estaba convencido que empeñarse en aprender algo más de esas lenguas era algo vano.  “A menos que uno consagre toda su vida a ello, nunca conseguirá hablar el idioma de otro país a la perfección, nunca llegará conocer a un pueblo extranjero ni a su literatura con la intimidad deseable”.No sé a qué se referirá el escritor con la palabra perfección, pero lo sigo en cuanto a la pretensión inútil de captar la esencia verbal de otro idioma, especialmente si uno se dedica a la literatura. Y, sin embargo, al apreciar estas ideas, originalmente vertidas en inglés, queda demostrado que, al final, lo que cuenta en la literatura es más lo que se dice que cómo se lo hace. Sea dicho esto último para no desesperar. Sería para mí, por ejemplo, una causa perdida intentar entender, ya no digamos valorar, la novela en aymara que la infortunada periodista Verónica Peñasco ganó, según recuerdo, en el mencionado concurso de narrativa en idioma originario (acaso sí, pero si tuviera el denuedo y entusiasmo de un cura, Xabier Albó, por ejemplo). No me queda otra que esperar que alguien la traduzca. Conclusión: a riesgo de ser calificado de un vergonzoso colonizado, pienso que debemos sentirnos contentos de usar uno de los cinco idiomas más hablados y más prestigiosos en el mundo, más aún si como americanos hemos contribuido, y no poco, a su enriquecimiento en una historia ya varias veces secular.

*es ensayista y crítico literario


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