Los spin doctors aterrizan en Bolivia

No son extraterrestres, ni mucho menos un grupo de rock (ya quisiera contarles algo divertido); al contrario, estos spin doctors son un fenómeno reciente en el mundo de la política que, como forma de identificación, existían desde tiempos inmemorables, pero la diferencia es que les acabamos...

No son extraterrestres, ni mucho menos un grupo de rock (ya quisiera contarles algo divertido); al contrario, estos spin doctors son un fenómeno reciente en el mundo de la política que, como forma de identificación, existían desde tiempos inmemorables, pero la diferencia es que les acabamos de poner nombre y apellido. Cuando un político busca realizar una campaña a su favor o busca enterrar una mala noticia que juega en contra suya, entonces se lanza a la estrategia spin, que consiste en intentar manipular la realidad a partir de medias verdades. Los mensajes que se emiten son algo parecido a usar una mentira sin que se note que es tal. Aquí lo que menos importa son los hechos, sino trabajar con entusiasmo desmedido para expresar los hechos, enmarcarlos y definirlos para conseguir apoyo en la dirección política que alentamos. En ese sentido, no se habla de mentir, sino de manipular un poco la realidad para reflejar solamente uno de los aspectos de ésta, que coincide con lo que se busca que las personas interioricen. Toda esa práctica antes descrita es la que hacen los famosos gabinetes de spin doctors que, apoyados hoy día por las redes sociales, se han llegado a convertir en una verdadera plaga que busca dividir la sociedad entre los buenos y los malos, y cuya única forma de comunicación es el enfrentamiento verbal y, por sobre todo, anula cualquier atisbo de deliberación alrededor. A este clima le hacen juego los medios de comunicación que,  presionados por la premura de sacar el titular, han dejado de lado uno de los aspectos más importantes que antes se tenía: la reflexión antes de la publicación de la noticia, lo cual permitía tener un medio que informe. Por el contrario, hoy día tenemos más medios que opinan y no informan.  Hoy día, periodistas y ciudadanos  se parapetan en un rincón con sus celulares en la mano, emulando como si estuvieran en un juego virtual, actuando de francotiradores, como en una guerra sin restricciones (J. Nye),  donde la primera regla es que no hay reglas. No importa, entonces, el periodo de silencio electoral y cualquier opinión que emerja contra el mensaje que acabamos de disparar debe ser rápidamente eliminado. Desgraciadamente estos spin doctors llegaron y sin que nos diéramos cuenta les hicimos el juego, sobre todo en las redes sociales, sea del lado político con el cual usted amable lector se identifique. No hay duda que no pudo abstraerse de la vorágine de basura inmunda de medias verdades que giraron alrededor de la última campaña electoral. Por tanto, hay que entender que hoy en día ya no libramos guerras cuerpo a cuerpo, sino que está pasando lo que la brillante H. Arendt decía: “La política es el escenario en el que… se está en guerra con los hechos”.*es politólogo.


Más del autor