Votar por el SÍ es también una opción libre, soberana y democrática

Quienes promocionan el voto por el No a la reforma parcial de la Constitución Política del Estado esperan que en el referéndum del 21 de febrero próximo el pueblo rechace el “prorroguismo antidemocrático” de Evo Morales y derrote en las urnas al Presidente y al vicepresidente Álvaro...

Quienes promocionan el voto por el No a la reforma parcial de la Constitución Política del Estado esperan que en el referéndum del 21 de febrero próximo el pueblo rechace el “prorroguismo antidemocrático” de Evo Morales y derrote en las urnas al Presidente y al vicepresidente Álvaro García Linera, ya que con la eventual victoria del No supuestamente “ganará la democracia”.

Y mientras reivindica la alternancia en el ejercicio del poder comola esencia de la democracia representativa, denuncia que el prorroguismo pretende concentrar todo el poder en un solo caudillo,instituir un régimen despótico, cobijara la corrupción y acabar con el estado de derecho.

No obstante, si la democracia es el gobierno de la mayoríarespetando los derechos de la minoría,la defensa de la libertad y de la vida, la alternancia en el ejercicio del poder emerge de la voluntad mayoritaria del pueblo, y será éste el que decida si apoya la repostulación de Morales y de García Linera para el periodo constitucional 2020-2025.

Es que la alternancia en el ejercicio del poder no es sinónimo “del toma y daca” o del “hoy me toca a míy mañana a ti”, sino que emerge de la voluntad soberana de los electores, ni más ni menos.

Según el artículo 7 de la Constitución Política del Estado, la soberanía reside en el pueblo y de él emanan por delegación todas las funciones y las atribuciones de los órganos del poder público, es decir, los cargos públicos electivos.

Esta relación de representación presupone el periodo del mandato de una servidora o de un servidor público y sujeto a un determinado espacio temporal que define su inicio y su conclusión. En este marco es queel alcance de ese mandato constitucional ha sido puesto a consideración del electorado.

En ese contexto, si en definitiva es el voto del pueblo el que aceptará o rechazará la reforma del artículo 168 de la Carta Magna, esa facultad es constitucional, legítima y democrática.Por lo tanto, no es aceptable que algunos políticos intenten deslegitimar la decisión democráticade quienes votarán por el Sí en el referéndum de estedomingo.

Entonces, ¿por qué la oposición utiliza como eje de su campaña un discurso que advierte que votar por el Sí es votar a favor del autoritarismo, la tiranía, la corrupción y en contra de la democracia?

Los hechos señalan que a 10 años del triunfo electoral de Evo en diciembre de 2005, la oposición no articulóuna alternativade poder que dé certidumbre y planteeal país una alternativa almodelo social, comunitario y productivo que ha posibilitado uncrecimientosin precedentes de la economía nacional.

Ahora bien, durante el neoliberalismo el excedente se generabaa partir de la plusvalía del trabajador,con la prolongación de las horas de trabajo y la reducción de sus derechos laborales, la explotación de los recursos naturales estaba en manos de las transnacionales y del sector privado que se hacían mínimas transferencias al Estado para financiar tareas sociales como educación y salud.Por lo tanto, la distribución del ingreso no era equitativa, menos justa,por eso generó problemas sociales.

Además, en el periodo neoliberal ningún partido que ganó una elecciónobtuvo en las urnas el 50% más uno de apoyo popular y la elección del nuevo Presidente recaía en el Congreso Nacional, escenario paraespurios acuerdos políticos yla repartija de cargos públicospara conformar la mayoría parlamentaria.

Es en ese contexto queel representante residente del Banco Mundial, Nicola Pontara, destacó en diciembre pasadoque Bolivia obtuvo durante el gobierno de Evo “los crecimientos más altos de América Latina” y que aún en un periodode crisis “Bolivia sigue teniendo un crecimiento más alto respecto a los países de América Latina”.

Y para mal de los neoliberales, es el Banco Mundial –ente financiero que imponía políticas privatizadorasqueellos obedecían sin chistar– el que destaca que Bolivia alcanzócon Evoresultados económicos y sociales muy importantes.

Sólo para citar un ejemplo, la pobreza disminuyó del 60% en 2002, al 39% en 2014; y la extrema pobreza del 37% en 2002, al 17% en 2014. Bolivia superó a la mayoría de los países de América Latina en términos de progreso en la reducción de la pobreza y en la disminución en la desigualdad de los ingresos.

Entonces, ¿cómo un país históricamente endeudado y con un crónico déficit fiscal como el nuestrose puso a la vanguardia del crecimiento económico latinoamericano?

Porla nacionalización de los hidrocarburos, por el manejo prudente de su economía, por los amortiguadores económicos que fortaleció en los años de bonanza y por el alto nivel de sus reservas internacionales del 42% respecto del Producto Interno Bruto (PIB).

En este marco, una oposición estructurada en los viejos moldesde la política tradicionaly sin propuestasserias apela al miedoy busca convencer al electoradode que es“antidemocrático” y una invitación a instaurar una“dictadura” apoyar en las urnas la repostulación de los actuales mandatarios.

No obstante, así como la democracia cobijael disenso, también avala el consenso. Por lo tanto, el apoyo popular a un gobierno que ha dado muestras más que suficientes de que gobierna para el bien del país es legal…, es legítimo.Por elloy en el marco de nuestra democracia, votar por el Sí estambién una opción libre, soberana y democrática.

(*) Periodista y docente universitario de comunicación social.


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