La democracia erosionada

En los últimos años, nuestro país fue escenario de una serie de plebiscitos y consultas, como ser la aprobación de la Constitución Política del Estado, revocatorios, de magistrados y otros, que se efectuaron al calor de la coyuntura política y social, que no resultaron como se preveía, y...

En los últimos años, nuestro país fue escenario de una serie de plebiscitos y consultas, como ser la aprobación de la Constitución Política del Estado, revocatorios, de magistrados y otros, que se efectuaron al calor de la coyuntura política y social, que no resultaron como se preveía, y en otros casos incluso no se respetaron los resultados para los que se deliberó, un ejemplo es la Constitución Política del Estado. Considero que nuestro país no necesita tantas elecciones y consultas, en las que se erogaron muchos millones, para mejorar la política social y económica, tomando en cuenta que somos un Estado con muchas necesidades emergentes álgidas. Por otro lado, creo que no era menester llevar a cabo la reforma total de la Constitución en la Asamblea Constituyente del año 2006, sino solamente la derogación de los capítulos y artículos  más esenciales, que lleven adelante un desarrollo equilibrado en todas las esferas de la sociedad, especialmente a favor de los más desposeídos. Ahora bien, el 21 de febrero se llevará adelante la consulta constitucional sobre la reforma parcial del artículo 168. Se plantea una modificación que estipulará la reelección por dos veces consecutivas del Presidente y el Vicepresidente del Estado. Yo estoy de acuerdo en que se realice un referéndum para preguntarle a la población que considere un caso de muchísima relevancia, que pueda beneficiar al conjunto del Estado, que solucione los problemas jurídicos, los derechos del individuo y otros más lacerantes, pero no una modificación sediciosa y proclive a un grupo de partidarios, que ya han tenido la oportunidad de manejar el Estado, pregonando que tienen que cumplir su agenda.En esta consulta, se están generando muchos peligros para una joven democracia. En caso de que se impusiera el SÍ, este Gobierno de turno, podrá prorrogarse más de 15 años en el poder, en consecuencia ese precedente repercutirá para las otras elecciones. En este sentido, el próximo Presidente podría concentrar todos los esfuerzos del aparato del Estado para perpetuarse y generar una plataforma de poder, como ha ocurrido en estos últimos años.  Encauzaría los recursos económicos al asistencialismo y no a la inversión para continuar al mando, en desmedro de otros mandatos de turno y del pueblo. Manejaría todos los componentes del Estado para concentrar más adeptos en torno al partido en función de Gobierno y los poderes dependientes. Se  relegaría a los jóvenes que quieran surgir como nuevos líderes en las diferentes agrupaciones y partidos políticos; se incurriría en la antidemocracia. Y advertimos, por todo lo suscitado en esta última década, un Gobierno que ha manejado el poder según su consigna, mientras la democracia está sufriendo una degradación, en todas sus estructuras del Estado.       *es ingeniero forestal


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