Varinia
Han transcurrido 16 días desde que el miércoles 20 de enero desapareciera Varinia Buitrago, una joven de 21 años de edad, y 18 días desde que a las 19.10 del 22 de enero la Policía encontrara su cuerpo sin vida en el río Choqueyapu, a la altura de la Curva de Holguín en la ciudad de La...
Han transcurrido 16 días desde que el miércoles 20 de enero desapareciera Varinia Buitrago, una joven de 21 años de edad, y 18 días desde que a las 19.10 del 22 de enero la Policía encontrara su cuerpo sin vida en el río Choqueyapu, a la altura de la Curva de Holguín en la ciudad de La Paz, y hasta el momento las investigaciones no dan certidumbre de que el crimen será prontamente esclarecido.Los testimonios del padre de la joven universitaria de la carrera de Psicología de la UMSA, el periodista Jaime Buitrago, y de personas allegadas a su familia, señalan que las indagaciones no avanzan, pese a que en primera instancia se identificó a Katherine C., la pareja sentimental de Varinia, como la principal sospechosa de un crimen que conmovió y mereció la condena unánime de la gente.Según el protocolo de la autopsia que se practicó a su cuerpo inerte, Varinia fue atada y golpeada por quienes la retuvieron antes de estrangularla, ya que todo apunta a que en el crimen habrían intervenido al menos dos personas.La pericia forense concluyó en que la joven murió a causa de “asfixia mecánica por compresión cervical externa a lazo y estrangulación” y detectó surcos equimóticos en brazos y piernas, y varios moretones y escoriaciones en el cuerpo de Varinia.Es decir, antes de ser asesinada la joven fue martirizada por sus captores, pero lastimosamente todavía no se sabe a ciencia cierta dónde ocurrió ni las circunstancias que rodearon la violenta muerte de la joven universitaria.Y en el marco de la investigación, la juez décima de Instrucción en lo Penal, Marcela Siles, durante la audiencia cautelar determinó el arresto domiciliario de Katherine, a quien la Fiscalía imputó por el delito de feminicidio al identificarla como la principal sospechosa del crimen.Es cierto que una persona sindicada por un delito es inocente mientras no se pruebe lo contrario y que es su derecho ser sometido a un juicio donde se preserven todos sus derechos constitucionales, pero también es justo que las autoridades actúen con celeridad y hagan justicia con las víctimas de los delincuentes.Datos recientes del Defensor del Pueblo desnudan que pese al endurecimiento de las sanciones para los criminales, durante 2015 un total de 117 mujeres fueron asesinadas y que hasta el 23 de enero de 2016, se habían reportado otros 10 casos de feminicidio.Son datos horrendos, son datos que sólo la sanción a los criminales logrará sepultarlos, sólo si se hace justicia se reparará en algo el sufrimiento de las víctimas y se sembrará luz para que todos, ciudadanos y autoridades, defendamos la vida.Es horroroso saber que muchos de estos crímenes fueron cometidos con crueldad y odio, precedidos de violencia extrema, tortura, violación y tratos inhumanos hacia las víctimas.Según datos del Viceministerio de Justicia de octubre de 2015, sólo el 6% de los procesos por feminicidio de 2014 finalizaron con sentencia, ya que el 94% habían sido transferidos como mora procesal para la pasada gestión. Así va nuestra justicia.La violencia feminicida engloba a todas las formas de maltrato contra las mujeres, y el feminicidio es el conjunto de hechos que muestran el extremo de la violencia contra ellas, es un proceso de exclusión de la mitad de la población que llega al asesinato, una de las formas más extremas de discriminación contra las mujeres en razón de género.La violencia contra las niñas y las mujeres constituye una violación de sus derechos más elementales, ya que su práctica las limita total o parcialmente en el reconocimiento, goce y ejercicio de sus derechos y libertades constitucionales.En ese contexto, llegó la hora de decir basta al impune asesinato de mujeres y de expresar nuestra plena solidaridad con el colega Jaime Buittrago, quien, en su desesperada demanda de justicia para Varinia, gritó a los cuatro vientos: “clamo justicia por mi hija y pido ayuda al presidente Evo Morales”.Es decir, si el sistema judicial no hace justicia con las víctimas de crímenes tan horrendos como el que comentamos y cuando un Estado se muestra incapaz de garantizar la vida de las mujeres, de prevenir y erradicar la violencia que lo ocasiona; el feminicidio conlleva la ruptura de la democracia y podría ser considerado incluso como un crimen de Estado. ¡Así de claro!


