Incentivos a las petroleras, ¿otra danza de 118 millones?

Leo el blog de mi buen y apreciado amigo Gustavo Rodríguez Cáceres y en su último artículo explica, con el detalle que él acostumbra, aspectos por demás curiosos sobre la otorgación de los incentivos a las petroleras transnacionales. Lo más serio de la explicación de Gustavo son los...

Leo el blog de mi buen y apreciado amigo Gustavo Rodríguez Cáceres y en su último artículo explica, con el detalle que él acostumbra, aspectos por demás curiosos sobre la otorgación de los incentivos a las petroleras transnacionales. Lo más serio de la explicación de Gustavo son los posibles manejos poco trasparentes a partir del retraso en el cumplimiento de la Resolución Ministerial 236/11 del Ministerio de Hidrocarburos (MHE).Expone Rodríguez que esa resolución autorizaba la “cesión del 100% (cien por ciento) de los derechos y obligaciones de Repsol YPF (en los campos Surubí Noreste, Paloma, Surubí, Surubí Bloque Bajo y Cambeiti) a favor de YPFB Chaco”, que hasta la fecha -según los reportes de producción del MHE - no se ha realizado. Lo relevante de tal traspaso radica en que la empresa YPFB Chaco es 100% boliviana y, todos lo saben, Repsol es una de las varias empresas transnacionales que operan en el país, no obstante la nacionalización.La referida resolución fue emitida el 11 de mayo de 2011. Son casi cinco años que no se cumple con lo que autoriza o exige esa norma y posiblemente ni se iniciaron los trámites para hacerla efectiva. Naturalmente -se pregunta Rodríguez - acerca del por qué no se cumple con el mandato de la resolución y qué le impide a YPFB llevar adelante “los trámites operativos, administrativos y legales” que hagan realidad la cesión de las operaciones en los mencionados campos.Naturalmente, y por la suspicacia que caracteriza a un buen cochabambino como Rodríguez, todo se reduce a dineros que transitan los oscuros pasadizos de la corrupción. La cesión de esos campos hubiera evitado que Repsol reciba el incentivo de 30 dólares por barril de petróleo producido, adicional a los 27,11 dólares del pago fijado por el Estado boliviano al barril.Cuestiona Rodríguez: “… es sumamente sospechoso que desde mayo de 2011 hasta abril de 2012, cuando se inicia el pago del incentivo, no se haya concluido la cesión de contratos; máxime si se toma en cuenta que Repsol fue y es la empresa que recibe la mayor parte de los incentivos otorgados a las empresas”. Obviamente, de haberse concretado la cesión hubiera sido YPFB Chaco (recuérdese que es una empresa 100% estatal) la que hubiera recibido el incentivo por el petróleo obtenido en suelo nacional.YPFB Chaco opera la mayoría de los campos marginales de petróleo o ya agotados. La cesión, sellada por autoridad competente, le da la posibilidad de operar los principales campos petroleros del país. YPFB Chaco es, además, “la empresa que ha reportado los costos de producción más bajos” que, de haberse cumplido con lo establecido en la resolución del MHE, el beneficio hubiera sido mayor para Bolivia.Desde el momento que se establecen los incentivos, hasta diciembre de 2015, Repsol ha recibido cerca de 118 millones de dólares que se dividen: 23 millones en 2012, 33 en 2013, 34 en 2014 y 28 en 2015. Esos millones de dólares debieron ir a las arcas de la empresa nacional y no de la transnacional.Cuando los millones danzan y los trámites se atrasan en contra del Estado y, por lo tanto, del beneficio colectivo, no se puede pensar que son buenas las intenciones que están detrás del atraso. Se trata de buenos milloncitos de dólares que pudieron tentar a más de un jerarca de YPFB corporativo. Posiblemente las explicaciones no lleguen, nunca precisamente porque son muchos los milloncitos que danzan.                                 *es economista


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