El Dakar y Bolivia
El pasado sábado 16 de enero concluyó la travesía por Argentina y Bolivia del rally Dakar, el más famoso y peligroso del mundo, que cada año enfrenta a quienes lo respaldan y financian su elevado costo y quienes lo rechazan y catalogan como un atentado contra el medio ambiente e incluso como...
El pasado sábado 16 de enero concluyó la travesía por Argentina y Bolivia del rally Dakar, el más famoso y peligroso del mundo, que cada año enfrenta a quienes lo respaldan y financian su elevado costo y quienes lo rechazan y catalogan como un atentado contra el medio ambiente e incluso como una práctica deportiva neocolonial.Sea como fuere, según el balance preliminar del ministro boliviano de Culturas, Marko Machicao, el paso de esa carrera por nuestro territorio generó un millonario movimiento económico turístico en Bolivia.Según datos del INE y del Viceministerio de Culturas, citados por Machicao, 538 mil personas presenciaron el Dakar a lo largo de su recorrido por territorio boliviano, “lo que en términos preliminares nos da un movimiento económico por encima de los 100 millones de dólares solamente en la actividad turística”.Dijo que ese movimiento turístico y económico “fue positivo”, a pesar de que todavía no se cuantificó la venta de combustibles, comunicaciones y otros servicios que utilizaron miles de turistas.Esa carrera de camiones, autos, cuadriciclos y motos que nació en tierras europeas y africanas y que desde hace siete años recorre Sudamérica, concentra la atención de cientos de millones de televidentes en más de 100 países y de miles de espectadores a lo largo de agrestes caminos que raudamente recorren las máquinas, pilotos y copilotos en busca de su meta.En la versión 2016, el Dakar recorrió más de 9.000 kilómetros por Argentina y Bolivia y de él participaron 556 pilotos de 60 nacionalidades, entre ellos 11 bolivianos de los que seis llegaron a la meta final de la durísima prueba.Sin embargo, ¿a cuánto asciende el costo de participar en una prueba que lleva a las máquinas y a sus pilotos al límite de su resistencia?Según el diario español El Mundo, los 18.000 dólares que pagan los pilotos por el derecho de inscripción para la categoría más económica: la de cuadriciclos, es apenas la punta del iceberg, ya que se debe sumar los costos de asistencia mecánica, transportes, visado y el alquiler del vehículo de competencia.En definitiva, el presupuesto real para participar en motos y cuadriciclos estaría en los 180.000 dólares, mientras que para correr en autos habría que gastar 300.000 dólares y en camiones 500.000 dólares.Esas cifras, de todas maneras, pertenecen a los pilotos cuyo objetivo es participar y llegar a la meta, no ganar, ya que los pilotos de punta y candidatos a la victoria invierten hasta 2 millones de dólares, por lo que son financiados por poderosos patrocinadores, comenzando por las marcas a las que representan.Según su página oficial, la aventura del rally comenzó en 1977 cuando Thierry Sabine se perdió con su moto en el desierto de Libia durante el recorrido del rally Abidjan-Niza. Salvado in extremis de entre las arenas, él regresó a Francia fascinado por los paisajes y decidió compartir con otros pilotos su descubrimiento. Es así que se inventó un recorrido saliendo de Europa y la ruta alcanzaría Alger, pasaría por Agadez y acabaría en Dakar, la capital de Senegal. El fundador le puso un lema a su creación: “Un desafío para aquellos que parten, un sueño para quienes se quedan”.Desde 1978 y durante muchos años la carrera partió de París, sin embargo, desde 1995 fue cambiando su lugar de inicio por otras ciudades europeas por motivos publicitarios o políticos, puesto que la verdadera competición no comenzaba hasta que se entraba en territorio africano. El final de la prueba tampoco ha sido siempre Dakar. Debido a que en 2008 fue suspendido por recomendación del gobierno de Francia por posibles atentados terroristas, desde 2009 el rally, que conservó el nombre de Dakar, se corre por países sudamericanos como Argentina, Chile, Perú y Bolivia.En ese contexto, si asumimos un movimiento económico de 100 millones de dólares que el Dakar habría generado al pasar por territorio boliviano, la inversión de 3 millones de dólares que hizo el Gobierno por su franquicia se justificaría plenamente. Y si el rally más famoso y peligroso del mundo puso el nombre de nuestro país al alcance de cientos de millones de personas en el globo y promocionó Bolivia, el turismo, como otros sectores económicos, puede asumir mayor responsabilidad social y contribuir al progreso y a la cohesión social de nuestros pueblos, entonces ganó Bolivia.


