Salvar el Titicaca
Los gobiernos de Perú y Bolivia asumieron el compromiso de invertir 500 millones de dólares en los próximos 10 años para preservar y recuperar el lago Titicaca, el repositorio de agua dulce y navegable más alto del mundo que corre el riesgo de convertirse en una inmensa cloaca por los...
Los gobiernos de Perú y Bolivia asumieron el compromiso de invertir 500 millones de dólares en los próximos 10 años para preservar y recuperar el lago Titicaca, el repositorio de agua dulce y navegable más alto del mundo que corre el riesgo de convertirse en una inmensa cloaca por los grandes niveles de contaminación que soporta.El acuerdo fue suscrito este fin de semana por los ministros de Medio Ambiente de ambos países, la boliviana Alexandra Moreira y el peruano Manuel Pulgar, respectivamente. Se trata de un documento que contiene cuatro objetivos: la reducción de las presiones ambientales, la organización y la realización de actividades, la contribución a la recuperación ambiental, y el fortalecimiento de la gestión ambiental.En una primera etapa, los gobiernos de los presidentes Evo Morales y Ollanta Humala invertirán 63 millones de dólares en la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales y trabajos de mejoramiento de cobertura de los sistemas de alcantarillado de al menos 22 municipios en ambos lados de la frontera.En las siguientes fases ambos países invertirán “entre 400 y 500 millones de dólares” hasta 2025 y abordarán los problemas industriales, mineros, agrícolas y ganaderos, según el Ministerio de Medio Ambiente de Bolivia.El documento firmado –resultado de un compromiso asumido por Morales y Humala en la Declaración de la Isla Esteves en junio de 2015– destaca que “las partes se comprometen a realizar todas las acciones que permitan” la recuperación del Titicaca, “logrando que nuevamente sea un sistema de vida que asegure el equilibrio de sus dinámicas naturales”.Pese a constituir una joya que la naturaleza regaló a Bolivia y al Perú, el lago Titicaca, de 8.562 Km2 de superficie –el 56% es peruano y el 46% boliviano– y ubicado a 3.800 metros sobre el nivel del mar, es contaminado cada día por aguas servidas sin control ni tratamiento previo que arrojan los habitantes de las comunidades ribereñas, y todo tipo de desechos orgánicos e inorgánicos. Además, las heces fecales y los desechos industriales cubren las aguas del lago dejando a peces y anfibios sin oxígeno, provocando su muerte. En ese contexto, el lago Titicaca se ha convertido en un patrimonio amenazado y la principal causa es el crecimiento indiscriminado de ciudades ubicadas en la proximidad de sus orillas, las cuales carecen de sistemas de saneamiento o los tienen colapsados, arriesgando que esta maravilla natural se transforme en una gran cloaca por el arrojo de basura y detritus fecales. Además, cerca de tres millones de bolivianos y peruanos dependen directa e indirectamente de los recursos que les proporciona el lago.Un reciente informe del diario La República señala que tomando como ejemplo la ciudad de Juliaca, que con 260 mil habitantes es la mayor de la región, se observa que sólo cuenta con una laguna de oxidación colmatada que no alcanza a purificar el torrente de aguas servidas de 600 litros por segundo que pasa directamente al río Torococha y a través de él al Coata, uno de los principales afluentes del lago. Esta misma realidad es aplicable para la ciudad de El Alto, que con casi un millón de habitantes bota la gran mayoría de sus aguas residuales en ríos que desembocan en el Titicaca: o Copacabana, cuyos vertederos son derivados al lago. El resultado es que amplias zonas del Titicaca se han convertido en pantanos de aguas muertas donde es imposible que prospere fauna o vegetación, únicamente la nociva ‘lenteja de agua’, un tipo de alga que infesta estos basurales acuáticos y que mata la vida, pues impide el proceso natural de oxigenación. De este modo, la contaminación del Titicaca, que va en aumento, se delata por el fétido e insalubre manto verde que cubre sus orillas, y los males provocados impiden la potabilización y el tratamiento de cursos de agua, ocasionando enfermedades e incluso muertes entre seres humanos y especies animales.En ese contexto, el acuerdo suscrito por Bolivia y el Perú para preservar y recuperar las aguas del lago Titicaca es altamente plausible desde todo punto de vista, y aunque a primera vista la inversión de 500 millones de dólares suena como un gasto millonario, es lo mínimo que debemos hacer para defender la biodiversidad, defender la vida, en el lago navegable más alto del mundo. ¿No les parece?


