Escalante, el “Kimosabe”
profesor y referente por sus métodos y su excelencia académica en la enseñanza de las matemáticas, y cuya historia sirvió de inspiración para rodar la película Stand and Deliver (Con ganas de triunfar), cinta que inmortalizó su obra.Y a cinco años y diez meses de su muerte, esta semana...
profesor y referente por sus métodos y su excelencia académica en la enseñanza de las matemáticas, y cuya historia sirvió de inspiración para rodar la película Stand and Deliver (Con ganas de triunfar), cinta que inmortalizó su obra.Y a cinco años y diez meses de su muerte, esta semana se anunció que la imagen del profesor boliviano aparecerá en una estampilla postal de Estados Unidos como un justo homenaje póstumo para recordar en este 2016 los seis años de su fallecimiento.El Comité Asesor sobre Estampillas de Ciudadanos del Servicio Postal de Estados Unidos (USPS) confirmó que le otorgará el reconocimiento. Entre 1974 y 1991, Escalante impartió clases de cálculo y matemáticas a estudiantes de bajos recursos en la escuela Garfield de Los Ángeles, California (Estados Unidos).El maestro boliviano centró su enseñanza en los estudiantes de familias de la clase trabajadora, con un estilo particular, apasionado y extravagante, características que inspiraron aquel filme de 1988, interpretado por el actor Edward James Olmos, cuyo guión se basó en el libro “Jaime Escalante: The Best Teacher in America” (“Jaime Escalante: el mejor maestro de Estados Unidos”). La fidelidad con que se muestra la vida del maestro en esa película la convierte en un tributo al profundo y positivo impacto que un buen maestro puede hacer en un joven.Escalante nació en La Paz el 31 de diciembre de 1930, estudió en los colegios Gualberto Villarroel, Germán Busch, Bolívar y San Calixto. Antes de emigrar en 1964 a Estados Unidos, durante diez años enseñó matemáticas en los colegios Bolívar y San Calixto de La Paz. Ya en la ciudad de Los Ángeles, cursó estudios en el Pasadena City College y luego en la California State University. Estudiaba por las noches mientras trabajaba en el día para una corporación de computadoras.En 1974 después de una década de sacrificio y esfuerzo, consigue trabajo de maestro en la escuela Garfield, y se da cuenta que el plantel estaba lleno de alumnos considerados violentos, flojos y pandilleros, una escuela descuidada y famosa por la violencia y las drogas. Es en este momento cuando Escalante debe tomar la decisión de regresar a su trabajo anterior –en donde ganaba más dinero– o enseñar. Optó por la pasión de su vida: la docencia.En 1982 logró que un número récord de sus alumnos aprobara el examen de cálculo de nivel avanzado, un requisito para ingresar a las universidades en Estados Unidos. Era la primera vez que la escuela Garfield lograba que sus alumnos ingresen a la universidad, rompiendo los estigmas sociales de que los jóvenes provenientes de barrios marginados no pueden acceder a la educación superior.Y entre muchos merecidos reconocimientos del que fue objeto durante su ejemplar vida, Escalante recibió la Medalla a la Excelencia en Educación de manos del ex presidente estadounidense Ronald Reagan; y el Cóndor de los Andes que recibió del ex presidente Víctor Paz Estenssoro. Ambos en 1988.Su fecunda labor docente fue reconocida por la Organización de Estados Americanos (OEA) con el Premio Andrés Bello y por las distinciones que recibió de colegios y universidades de Canadá, México y Chile, entre otros.Es que el profesor Escalante hizo algo más que enseñar matemáticas, ya que el programa que implementó logró que el porcentaje de deserción escolar bajara y que la vida de sus estudiantes cambiara al ofrecerles la universidad como una posibilidad que antes era impensable.Sus estudiantes no sólo accedían a la universidad, sino que los resultados de muchos de ellos eran suficientemente buenos para ser admitidos en Harvard, Yale, MIT y Berkeley. Por estos y otros logros es totalmente merecida la impresión de estampillas postales con su imagen, un homenaje póstumo a su legado.Y su pensamiento se refleja en esta frase que Escalante dejara: “El estudio no tiene límites raciales o de edades. Solo le impone a la mente que debes terminar lo que empezaste. Este es el primer principio de la responsabilidad. Así uno forma el yo personal: Yo hago, yo digo, yo termino mi carrera. Yo soy Jaime Escalante, el Kimosabe” boliviano.


