La “verdad” de Ofelia
“La verdad detrás de la actual demanda marítima, lo que el gobierno oculta”, es un libro que probablemente sea presentado este mes de enero y cuya autora es Ofelia Michel Rico,una escritora que ha levantado un debate mediático al sostener que la demanda boliviana ante la Corte...
“La verdad detrás de la actual demanda marítima, lo que el gobierno oculta”, es un libro que probablemente sea presentado este mes de enero y cuya autora es Ofelia Michel Rico,una escritora que ha levantado un debate mediático al sostener que la demanda boliviana ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya es “distractiva y demagógica”.En declaraciones reproducidas por tres medios de comunicación, la también ex candidata a la Cámara de Senadores por el opositor Partido Verde –según la versión del gobierno–, señaló que la demanda marítima presentada el 23 de abril de 2013 ante el máximo tribunal de justicia de las Naciones Unidas, supuestamente es una argucia.“Es un sofisma, porque no es correcta ni beneficiosa, y detrás de ello hay un engaño (…) No está pidiendo justicia en base a antecedentes históricos sino en fundamentos de un derecho expectaticio, en el que no existe una solicitud de derecho, justicia ni reivindicación de territorios”, afirmó Michel.Según ella, la actual demanda solo establece que Chile tiene la obligación de cumplir esos compromisos de salida al mar con Bolivia y que la Corte Internacional de Justicia debe obligarle a hacerlo a través de un acuerdo. “¿Cómo va a pedir Bolivia mar con soberanía a través de un acuerdo si existe un Tratado que no se ha cumplido por parte de Chile?”, preguntó Michel.Indicó que el Tratado de 1904 “olvida territorios que nos han quitado como el paralelo 23 y 24, la cuenca del río Loa y otros. Sin embargo, la demanda actual ni siquiera los menciona”. También criticó que la demanda ante La Haya no involucre al Perú, país que “tiene la llave” ante una eventual cesión de territorio chileno a Bolivia en el norte de ese país.Por estas y otras razones, calificó de “demagógica y política”la actual demanda marítima bolivianacontra Chile y acometió contra elpresidente Evo Morales “como si fuera el único que ha sido capaz de establecer esa impetración”.La respuesta gubernamental provino de la ministra de Comunicación, Marianela Paco, quien denunció una presunta “conspiración mediática y política pro chilena a través de una coordinación triangulada de algunos medios de comunicación bolivianos y políticos de la oposición, que han mostrado una actitud poco seria e irresponsable entorno al manejo del tema marítimo”.“Lo más lamentable es que asuman un comportamiento apátrida, que no está con el pueblo boliviano”, agregó Paco y exhortó a los bolivianos a ser jueces “ante este tipo de actitudes”.Ahora bien, la interpretación de Michel respecto de la demanda marítima pareciera que como objetivopolítico esdañarla imagen del gobierno, no favorece a la oposición eignora que la demanda marítima –como nunca antes había ocurrido– cuenta con el respaldo pleno de todos los sectores, del pueblo en su conjunto; por lo que su criterio sólo beneficiala posición chilenaante la Corte Internacional de Justicia.Desde el inicio del litigio, Chileacusa a Bolivia de “pretender desconocer el Tratado de Paz de 1904” que fijó a perpetuidad la fronteraentre ambas naciones tras la Guerra del Pacífico de 1879,advierte que “pone un signo de interrogación sobre los tratados limítrofes” y asume el papel de abanderado de la vigencia de los tratados internacionales ydel derecho internacional.En ese contexto,la posición de la escritora de marras respecto de la demanda marítima boliviana fue aplaudida porvarios medios chilenos que señalaronque Bolivia pretende desconocer el Tratado de 1904 y vulnerar el derecho internacional con su demanda ante el tribunal de La Haya.No obstante, se trata de una afirmación alejada totalmente de la realidad, ya que la propia Corte Internacional de Justicia en su fallo del 24 de septiembre, cuando por 14 votos contra dos se declaró competente para conocer el fondo de la demanda marítima, reconoció que la impetración boliviana contra Chile no busca desconocer ese Tratado. Y a diferencia de la “verdad”de Ofelia, el primer fallo pronunciado por ese alto tribunal de justicia es trascendente e histórico, porque es un tácito reconocimiento de que entre ambos países sí hay asuntos pendientes y que más temprano que tarde Chile deberá darse cuenta que no puede seguir anclado en el siglo 19 y devolver a Bolivia una salida soberana al océano Pacífico.


