Nadie detiene al tiempo

Los humanos vivimos este jueves las últimas horas de vida del viejo 2015 y esperamos con esperanzas renovadas al naciente 2016. Y en un recuento de lo que fue el año que termina, debemos coincidir en que realmente fue bueno, porque nos permitió llegar con vida al último día, porque ese...

Los humanos vivimos este jueves las últimas horas de vida del viejo 2015 y esperamos con esperanzas renovadas al naciente 2016. Y en un recuento de lo que fue el año que termina, debemos coincidir en que realmente fue bueno, porque nos permitió llegar con vida al último día, porque ese regalo es una bendición al despertar cada día.En el balance final del año que se va, habrá personas que celebrarán que el 2015 les permitió cumplir con uno de sus sueños de vida: el haber pagado la primera, o tal vez la última, cuota de la casa propia, y otras festejarán el haber concluido con éxito una carrera profesional o haber coronado una brillante carrera profesional con una jefatura.No obstante, otras personas, quizá la mayoría, festejarán que durante los 365 días del año viejo, él o ella, sus hijos o sus parientes, no enfrentaron problemas de salud y eso no tiene precio, porque con salud todo es posible.Al recibir el nuevo año, otras brindarán por el puesto de trabajo, estable y dignamente remunerado que lograron en 2015; o quizá, los más jóvenes, por el matrimonio que celebraron con el verdadero amor de su vida, o porque el destino les deparó la segunda oportunidad que tan largamente habían buscado.No obstante, el balance de lo vivido durante el 2015 encontrará a otras personas con el sentimiento humano de haber perdido a un ser querido, pero con la fe puesta en que sólo es un hasta luego que inevitablemente un día nos conducirá al reencuentro con ese alguien, cuya ausencia nos lacera y quema el alma y la fibra más íntima de nuestros corazones.Dicen que la muerte es parte de la vida y que morir es tan natural como nacer, pero el dolor que causa la partida de alguien muy querido es tan intenso que sólo pueden explicarlo quienes anduvieron por ese camino penetrante, punzante, sensible y doloroso donde termina la vida y nos señala la muerte.Por eso, al despedir este 2015 no debemos olvidar y recordar siempre que la vida es la suma de instantes y que la felicidad es el conjunto de momentos vividos junto a nuestra pareja, nuestros hijos, nuestra familia, a los amigos sinceros, junto a nuestros seres queridos.Qué hermoso es despertar cada mañana y sentir que estamos vivos, que respiramos y comprendemos que tenemos por delante una jornada…, una vida para realizar nuestros sueños.Y la inminente llegada de un nuevo año hace que nuestros corazones se abran y manifiesten todos los buenos deseos, no sólo hacia quienes apreciamos sino hacia quienes aman, lloran, trabajan, estudian o simplemente viven su vida. La llegada del nuevo año es el momento indicado para aprender de los errores que hemos cometido, porque solo así no tropezaremos con la misma piedra, y de los aciertos que nos templan nuestro espíritu.Hay personas que se encomiendan a tradicionales cábalas como comer doce uvas, contar billetes verdaderos o de alasita, dar la vuelta a la calle con maletas o recibir el año nuevo con prendas íntimas de color rojo o amarillo. No obstante, busquemos siempre el amor y la paz, practiquemos la solidaridad con los más desposeídos y no olvidemos lo afortunados que somos al iniciar un nuevo año junto a las personas que amamos.Pongámonos nuevas metas esta noche y miremos con optimismo el futuro, ya que los sueños sólo se logran con esfuerzo y perseverancia. Hagamos una pausa breve en este día y pensemos en todo lo bueno que hemos recibido y hemos dado, intentemos mejorar durante el 2016 y no perdamos las fuerzas por conseguir lo que soñamos.No nos desanimemos si no conseguimos lo que anhelamos y recordemos que siempre será posible empezar de nuevo; no perdamos las esperanzas y mantengámonos de pie y en lucha por una vida más digna. Agradezcamos pasar un año más junto a nuestra familia y no olvides lo bendecido que somos al festejar el año nuevo en una mesa rodeados de las personas que realmente queremos. Y asumamos que es un gravísimo error ver nuestros fracasos como el fin de nuestros sueños, recordemos que el éxito se construye en base a nuestras equivocaciones, no caigamos en el desánimo y renovemos constantemente nuestro optimismo porque la vida es la suma de instantes y que nadie detiene al tiempo.


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