Litzy y tantas otras
A Litzy Rasguido su pareja Marín Sandóval la golpeó, se dice que fue la segunda vez, y por ello él ahora es expresidente de la Asamblea Departamental de La Paz y se le ha iniciado un proceso judicial; a ella, que a pesar de los pesares lo defiende, la opinión pública la volvió a golpear,...
A Litzy Rasguido su pareja Marín Sandóval la golpeó, se dice que fue la segunda vez, y por ello él ahora es expresidente de la Asamblea Departamental de La Paz y se le ha iniciado un proceso judicial; a ella, que a pesar de los pesares lo defiende, la opinión pública la volvió a golpear, con insultos y descalificaciones.La reacción de las personas, a veces cruel, frente a lo que parece ser incomprensible no logra efectos de “entrada en razón”, posiblemente todo lo contrario. Como Litzy hay muchas y eso se convierte, además, en un nuevo justificativo de la violencia machista: las mujeres lo permiten, no reaccionan, se aguantan.Cuando aparece una mujer asesinada por su pareja, en el informe policial y en los medios se suele señalar, como dato relevante, si había denuncias previas de abuso, se destaca especialmente si ella volvió con él luego de un ataque anterior, se dice también que nunca lo denunció… Así, parte de la responsabilidad se traslada, restándosela al victimario: ella lo consintió, entonces, lo posibilitó.¿Por qué las mujeres “lo permiten”? Suelen haber también explicaciones psicológicas que son cuestionadas desde el feminismo porque existe una tendencia a afirmar, en broma y en serio, que las mujeres se desequilibran fácilmente, que son muy nerviosas, que pierden la chaveta… Existen estudios sobre la violencia que han sufrido las mujeres a lo largo de la historia con este argumento. El día del ataque, Sandóval habría llamado a la madre de Rasguido diciéndole justamente que su hija se había vuelto loca.Quienes trabajan seriamente en la atención a víctimas de agresiones machistas saben lo difícil que es para ellas salir de lo que se llama “círculo de la violencia” cuando hay una relación sentimental importante.Un punto de partida básico es saber cómo, en la actual sociedad, se aprende lo que es el amor (lo más importante en la vida, eterno, pura pasión y única forma de sentir plenitud) y los roles que en él ejecutan tanto hombres como mujeres, que son muy distintos: en este amor está vigente la idea de posesión y el varón aquí tiene una jerarquía implícita, a la mujer se le da la función y la responsabilidad de sostener esa relación, de ella depende. Aquí se entiende que el amor es sufrimiento inevitable, las adversidades lo hacen más intenso y verdadero, los celos son parte natural de ese amor. ¡Ay, amor!, ¡el amor todo lo puede!, y la entrega debe ser total e incondicional, los sacrificios y las renuncias son la prueba. ¿Les suena? No es teoría, es realidad. ¿No ven a Litzy, a muchas otras, a la vecina, la prima, la amiga o a ustedes mismas reflejadas?Salvo los poetas, que lo subliman, a los hombres se les enseña a mantener una mirada más fría y de mayor conveniencia sobre el amor, y los violentos aprovechan. En el círculo de la violencia se ven reflejadas las fases:En la primera fase se impone el control y las prohibiciones, y a las negativas o cuestionamientos de la mujer se responde con una tensión en la relación; de allí se pasa a la segunda fase en la que se produce la agresión, con algún tipo de violencia (desde el ataque a la autoestima hasta la agresión física); luego, como la mujer está enfadada, llega la fase de manipulación emocional, con súplicas, promesas de cambio y con más responsabilización: “sin ti no cambio”, “me tienes que ayudar”, “sin ti me muero”. En este punto se activa todo lo aprendido e integrado por las mujeres: amantes sacrificadas y cuidadoras del amor, del hogar y de “su” hombre. Este círculo se reproduce y cronifica y puede acabar en feminicidio. Salir de éste es muy difícil para una mujer, más si es una relación larga y si hay otro tipo de dependencias. La mujer tiende a desconectar, a creer que no está ocurriendo para poder sobrevivir. Puede ser que reaccione si ve a sus hijos en riesgo, pero suele pasar que ellos también son motivo de amenazas.Una mujer en situación de violencia necesita ayuda, una atención institucional responsable y no más golpes de la opinión pública. *es periodista.


