Lamento yacuibeño
La reciente tragedia (marcada por dos muertes a raíz de un mal extraño), en el Hospital Roberto Zelaya de Yacuiba tuvo una repercusión inesperada: la sorpresa, hasta asombro, que causó en periodistas, especialistas que llegaron del interior del país la pobreza que muestra aquel nosocomio. Y...
La reciente tragedia (marcada por dos muertes a raíz de un mal extraño), en el Hospital Roberto Zelaya de Yacuiba tuvo una repercusión inesperada: la sorpresa, hasta asombro, que causó en periodistas, especialistas que llegaron del interior del país la pobreza que muestra aquel nosocomio. Y claro, no se trata de cualquier municipio, sino de uno de los que a nivel nacional más incrementó sus ingresos en la década pasada. Los reportes oficiales del Ministerio de Hacienda suman cerca de 200 millones de dólares en transferencias. Yacuiba estuvo entre las alcaldías privilegiadas de la privilegiada era del gas que benefició a Bolivia entre 2004 y 2014. Y, sin embargo, este fin de semana las expresiones de los visitantes inquirían sobre qué se había hecho con esos dineros. “Traje en mi maletín material que pensé que faltaría, pero aún así ellos no tenían hasta elementos básicos, increíble”, relataba un técnico de la delegación que llegó con la Ministra de Salud. “¿Y qué han hecho con la plata del gas?”, era la interrogante reiterativa entre irónica y crítica de la mayoría de los visitantes. No podía ser para menos al observar techos carcomidos por la humedad, instrumentos desgastados o al advertir la falta de insumos esenciales para realizar laboratorios. Las limitaciones del hospital chaqueño forzaron a que uno de los pacientes afectados por el extraño mal sea trasladado al hospital regional de Tarija. Y si las versiones del diagnóstico se confirman, entonces se revelará aún más paupérrima la situación tanto del nosocomio como de ciertas zonas chaqueñas. ¿Cómo es posible que en una década de altos ingresos no se haya mejorado el principal centro hospitalario de una ciudad que bordea los 100 mil habitantes?¿Qué tipo de gestión, qué extraviados criterios tuvieron quienes estuvieron al frente de este Municipio nada menos que durante 10 años? Lo lógico desde cualquier punto de vista constituye para cualquier tipo de Gobierno satisfacer las necesidades de salud de la población que es administrada. Eso en toda circunstancia, pero mucho más cuando se viven tiempos de bonanza.Los ejemplos abundan. En contados casos mueve a las autoridades una elemental sensibilidad humana por los que sufren. En otros, dada la crudeza y frialdad de la política, surge la ambición, el proselitismo, y se luce obras de salud para conmover a los potenciales electores. Pero en Yacuiba, si algo se veía era el lucimiento personal de lo bien que le iban las finanzas a las autoridades. De hecho, la bonanza personal se caracterizaba particularmente por costosos automóviles de competencia y similares ostentaciones. También destacaron por protagonizar derroches absurdos como la organización de festivales animados por costosos artistas internacionales. Una pena absoluta, una vergüeza. Ya Confusio advertía que “es una vergüenza ser rico y autoridad en medio de un pueblo pobre”. En Yacuiba, a ojos vista de su hospital y de los males que aquejan a sus pobladores, el adagio se ajusta matemáticamente.Qué pena total. Ojalá las autoridades que administraron la bonanza en Yacuiba hubieran seguido algún ejemplo o quizás talleres de buena gestión mínimamente en salud. Quién sabe si por ventura hubieran leído relatos sobre gobernantes populistas mediocres de la historia que pese a sus malas gestiones lucían obras sociales. Tal vez, por lo menos, se hubiesen fijado hasta en las siempre nefastas dictaduras, de izquierda o derecha, que buscaban disimular su inhumanidad estrenando …hospitales.En medio de la bonanza fueron tan miopes e inhumanas estas autoridades que no recordaron ni siquiera las historias de las mafias. Desde Vito Corleone hasta los narcos colombianos y mexicanos apostaron a ayudar a los pobres con obras de salud para ganarse su apoyo. Pero bueno, sirva este último ejemplo, sólo para recordar que en cualquier nivel de poder político, la salud es requisito básico de gestión y su ausencia, de incapacidad extrema.


