Un histórico acuerdo

un acuerdo histórico por el que tanto los países ricos como las naciones en desarrollo se comprometieron a transitar de manera conjunta hacia una economía baja en emisiones de carbono.A las 15.26, hora boliviana (18.26 GMT), del pasado sábado, el presidente de la Conferencia Internacional...

un acuerdo histórico por el que tanto los países ricos como las naciones en desarrollo se comprometieron a transitar de manera conjunta hacia una economía baja en emisiones de carbono.A las 15.26, hora boliviana (18.26 GMT), del pasado sábado, el presidente de la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (COP21), Laurent Fabius, anunció el esperado consenso en el plenario de la cumbre que se desarrolló el complejo de Le Bourget, al norte de París, y aseguró que “acabamos de hacer una cosa grande”. Sus palabras arrancaron aplausos y abrazos entre los presentes Aunque el Acuerdo de París reemplazará a partir de 2020 al Protocolo de Kioto y sienta las bases para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, sus metas fueron puestos en duda por el científico de la NASA James Hansen, quien hace 30 años alertó sobre los riesgos del incremento de la temperatura global. En declaraciones al diario británico The Guardian calificó el documento como “un fraude y una farsa”.“El acuerdo es una excusa que tienen los políticos para poder decir: tenemos una meta de dos grados e intentaremos hacerlo mejor cada cinco años”, declaró Hansen, quien criticó que el texto no mencione por su nombre al auténtico causante del problema: las energías fósiles. Es decir, los carburantes derivados el petróleo.Y según el director de la organización ecologista Greenpeace, Kumi Naidoo, el Acuerdo de París “deja a la industria de los combustibles fósiles del lado equivocado de la historia”.Sea como fuere, según reporta la agencia AFP, dos semanas de negociaciones, conducidas con maestría por la diplomacia francesa, llevaron a un resultado que plantea enormes retos para el sector energético, pero también grandes oportunidades para los que apuesten por las energías limpias.El texto vincula la suerte de las grandes potencias emisoras de gases de efecto invernadero, como Estados Unidos y China, a la de las pequeñas islas del Pacífico amenazadas por la subida del nivel de las aguas de los océanos.Los países industrializados, responsables históricos del problema, darán anualmente a los países en desarrollo 100.000 millones de dólares como mínimo a partir del 2020 para ayudarlos a adaptarse al cambio climático. Esa cifra sería revisada en el 2025, según establece el histórico acuerdo mundial alcanzado en París, que compromete a todos los países a controlar mutuamente sus planes de reducción de emisiones bajo un nuevo mecanismo en el sistema de la ONU y con plazos quinquenales a partir del 2023. En la segunda mitad del siglo 21 debería llegarse a un equilibrio entre las emisiones provocadas por las actividades humanas y las que pueden ser capturadas por medios naturales o tecnológicos.El texto propone limitar el aumento de la temperatura del planeta “muy por debajo de 2ºC (grados centígrados) con respecto a los niveles preindustriales”, y “seguir esforzándose por limitar el aumento de la temperatura a 1,5ºC”.Esto satisface tanto a los países emergentes, que no quieren comprometer su desarrollo económico, como a los países más vulnerables a los desastres meteorológicos, que exigen un drástico cambio del rumbo energético. En ese contexto, un reciente reporte del diario La Patria, señala que el segundo lago más grande de Bolivia, después del Titicaca, el Poopó con 4.620 Km2 de superficie, prácticamente se secó. El que antes albergaba una variedad de flora y fauna, únicas en su especie, hoy está seco y a su alrededor hay miles de peces y otros animales muertos.Hasta hace pocos años, el glaciar Pastoruri de la cordillera Blanca de Perú era el centro de esquí más importante de ese país, al igual que el glaciar Chacaltaya lo era para Bolivia. Debido al calentamiento global, el glaciar peruano languidece y el boliviano hace una veintena de años que es sólo historia. Son dos ejemplos que desnudan dramáticamente cuan fuertes son los efectos del aumento de la temperatura global que provoca más sequías, más inundaciones, más olas de calor y otros fenómenos meteorológicos que pueden causar muerte y devastación.Por eso es imprescindible que el Acuerdo de París se cumpla en todos sus alcances, porque la naturaleza no dará al ser humano una segunda oportunidad. Que no quepa duda alguna.


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