La agonía de un adolescente
De pronto, escucho unos ruidos, no soy capaz de sostenerme y caigo.Me toco y estoy mojado de un líquido rojo, se me acerca la gente y oigo que dicen: “gracias a Dios lo mataron, porque iba a ser tremendo”.Siento la agonía en mi mente, no puedo moverme.Cuando llegué aquí me sentía muy...
De pronto, escucho unos ruidos, no soy capaz de sostenerme y caigo.Me toco y estoy mojado de un líquido rojo, se me acerca la gente y oigo que dicen: “gracias a Dios lo mataron, porque iba a ser tremendo”.Siento la agonía en mi mente, no puedo moverme.Cuando llegué aquí me sentía muy solo. Tengo una sensación de amargura y solo espero encontrar un poco de simpatía, pero no puedo hallarla.Me han puesto un número y me han colocado en un sitio que dice “fallecidos con arma de fuego”.Mi muerte era como otra cualquiera, lo último que recuerdo fue que apresuré el paso para sobrepasar a una anciana que caminaba desesperada. Escuché unos ruidos atronadores y sentí un horrible dolor. Me sentí a mí mismo gritando. De repente desperté, todo estaba muy tranquilo, un policía se encontraba a mi lado. Luego vi al médico, mi cuerpo estaba cubierto de sangre, lo raro era que no sentía nada.Por favor no me cubran con esa sabana “no puedo estar muerto”.Luego me metieron a una nevera, mis padres me identificaron, ¿por qué tenía que ver sus lágrimas? Por favor que alguien se compadezca de mí y me despierte. Ahora que recuerdo, nunca me compadecí de los que me rogaban que no los matara, ni de las personas muertas de miedo al atracarlas. “Sáquenme de aquí, no quiero ver llorar de esa manera a mis padres”.Por favor no me entierren, si me dan otra oportunidad juro que seré el mejor hijo de la tierra. Yo no era malo, lo que hacía era para que me admiraran y me tuvieran miedo, pero ahora me doy cuenta... Dios... “solo tengo 16 años”.


