Derrota del chavismo

mientras que el oficialismo logró 46 escaños, aunque faltaban por adjudicar un total de 22 diputados.Las cifras que arrojaron las urnas suponen, sin lugar a ninguna duda, el peor resultado que el chavismo esperaba en 16 años de control ininterrumpido del poder, porque representa un radical...

mientras que el oficialismo logró 46 escaños, aunque faltaban por adjudicar un total de 22 diputados.Las cifras que arrojaron las urnas suponen, sin lugar a ninguna duda, el peor resultado que el chavismo esperaba en 16 años de control ininterrumpido del poder, porque representa un radical cambio del escenario político venezolano que pone al presidente Nicolás Maduro con el desafío de gobernar con un Congreso adverso al gobierno bolivariano.Además, la voluntad soberana del pueblo venezolano marcó un punto de inflexión para el presidente Maduro, cuyo gobierno se debate entre una grave crisis económica que se trasunta en el desabastecimiento de artículos de primera necesidad, la inseguridad ciudadana, una alta inflación y la caída de los precios internacionales del petróleo, cuya exportación representa más del 90% de los ingresos de divisas.Según los datos oficiales que la madrugada del lunes anunció la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, la participación electoral fue un histórico 74.25%, muy superior al de anteriores procesos electorales parlamentarios, mucho más si tomamos en cuenta que la emisión del voto no es obligatorio en Venezuela.Una vez que se conocieron los resultados oficiales, el presidente venezolano admitió la derrota del oficialismo, mientras que los voceros de la oposición festejaron el resultado que dejaron las urnas, en el marco de un proceso electoral transparente, aunque agitado por denuncias opositoras de fraude que resultaron infundadas, manipulaciones informativas y la amenaza de no reconocimiento de la victoria si ésta correspondía a Maduro.Ahora bien, ¿cuáles fueron las causas de la derrota del oficialismo en los comicios parlamentarios de Venezuela? El principal adversario del chavismo fue la crisis económica que Maduro no pudo superar, la inflación y la escasez de alimentos han pesado más que los logros sociales de su gobierno, una sostenida campaña en su contra de la derecha internacional y la caída de los precios internacionales del petróleo que supuso que los esfuerzos del gobierno hayan sido insuficientes para garantizar la sostenibilidad de las conquistas sociales.Además, según el analista venezolano Alejandro Pierro, otro de los factores que horadó una eventual victoria del oficialismo fueron “extravagancias como la supuesta ausencia de libertades o la naturaleza autoritaria del chavismo (que) son para consumo externo”.Entonces, a una variopinta oposición le ha bastado con sentarse a esperar la derrota del chavismo, porque su mensaje se ha limitado a señalar aquello que estaba mal y a postularse como el cambio, porque no ha ofrecido ni alternativas ni un proyecto de país; tampoco ha desvelado su agenda económica, se lo impedía la más que probable orientación neoliberal. A la oposición le ha bastado con el valor del cambio por sí mismo, es decir, la mitificación del concepto de cambio.No obstante que el chavismo ha cometido una serie de errores políticos que han desgastado su gestión de gobierno y han precipitado su contundente derrota electoral de este domingo, el camino para que la oposición vuelva al Palacio de Miraflores aún se presenta largo, porque políticamente no sería atinado soslayar el poder de convocatoria y de movilización que aún mantiene el movimiento bolivariano.Según Pierro, el temor en el oficialismo es hasta dónde la oposición va a llegar en su objetivo de derrocar a Maduro, ya que en el pasado ha demostrado que está dispuesta a todo, ya sea por medios legales o ilegales, y tienen prisa por obtener aquello que el electorado les viene negando repetidamente. En ese contexto, lo que corresponde es asumir plenamente el dictamen del pueblo venezolano, porque es la democracia la que ha pronunciado una sentencia inapelable y puso en manos de la oposición el control del legislativo. Y es de esperar que esa confianza sea respondida con acciones enmarcadas en el estado de derecho y no con iniciativas ilegítimas que socavarían el poder que les delegó el pueblo.


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