Corrupción en el fútbol

entre ellos al preventivamente detenido ex presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), Carlos Chávez, y al ex tesorero de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), el también boliviano Romer Osuna.Entre los inculpados se encuentran el paraguayo Juan Ángel Napout,...

entre ellos al preventivamente detenido ex presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), Carlos Chávez, y al ex tesorero de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), el también boliviano Romer Osuna.Entre los inculpados se encuentran el paraguayo Juan Ángel Napout, presidente de la Conmebol, y el hondureño Alfredo Hawit, presidente interino de la Concacaf, ambos arrestados el jueves en Zúrich (Suiza), así como el titular de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Marco Polo del Nero, y el ex presidente de esa entidad, Ricardo Teixeira.Según un reporte de la agencia France Press, en el acta de acusación ante la justicia federal de Brooklyn (Nueva York), que incluye un total de 92 cargos, también figuran los argentinos José Luis Meiszner y Eduardo Deluca, actual y ex secretarios generales de Conmebol; al igual que actuales y ex presidentes de las federaciones de Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y Perú.Además, siete responsables del fútbol mundial ya habían sido detenidos el pasado 27 de mayo en Zúrich por sospechas de corrupción y de blanqueo de dinero, en una primera ola de arrestos por este caso de corrupción que provocó un verdadero terremoto, cuyas réplicas no terminan de cesar.La fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, anunció que ocho de los acusados en el escándalo conocido como “FIFAgate” se declararon culpables, entre ellos el ex vicepresidente de la Concacaf, Jeffrey Webb, y los ex presidentes de las federaciones chilena y colombiana de fútbol, Sergio Jadue y Luis Bedoya, respectivamente, además del empresario argentino Alejandro Burzaco y del brasileño José Margulies.La primera ola de detenciones de mayo había llegado en vísperas del Congreso electivo de la FIFA, que reeligió pese al escándalo al presidente Joseph Blatter, aunque el suizo anunció apenas cuatro días después su próxima marcha, que tiene pensado hacer efectiva el 26 de febrero, cuando se elija a su sucesor.En ese contexto, el ex presidente de la FBF, por intermedio de sus abogados, negó que tenga alguna relación con los delitos de corrupción de los que ahora le acusa la fiscal Lynch y, respaldando su postura, se puso a disposición de la Fiscalía de Estados Unidos.Además, sus abogados aseguraron que “el ‘FIFAgate’ es una investigación iniciada producto de la votación para adjudicar los mundiales 2018 y 2022 que fueron adjudicados a Rusia y Qatar. Los que han votado de conformidad a la legislación deportiva de FIFA han sido y fueron siempre el Comité Ejecutivo de FIFA, en el cual Carlos Chávez no ha participado nunca y jamás fue parte de ella”.No obstante, el artículo 182 del acta de acusación ante la justicia federal de Brooklyn (Nueva York) del 25 de noviembre del 2015 y citado por el Universo de Ecuador, señala que “empezando desde o alrededor del año 2009, los miembros del ‘Grupo de los seis’, como era conocido el bloque por algunos, exigió que ellos también deberían recibir sobornos a cambio de apoyar a T&T como la compañía dueña de los derechos de transmisión de la Copa Libertadores, entre otros torneos”.“Alejandro Burzaco estuvo de acuerdo y comenzó a pagar sobornos de seis cifras a Juan Ángel Napout, Manuel Burga, Carlos Chávez, Luis Chiriboga y Rafael Esquivel. Luis Bedoya comenzó a recibir sobornos desde 2010, Sergio Jadue, desde 2012 para asegurar el apoyo”, asegura el documento de 240 páginas.Ahora bien, sea como fuere, el hecho es que las réplicas del sismo que desde hace siete meses sacude las estructuras mismas de la otrora intocable FIFA, parece que no dejarán de zarandear el ya deteriorado prestigio de los directivos del fútbol sudamericano que son acusados de crimen organizado, fraude electrónico y conspiración de lavado de dinero, entre otros presuntos delitos.Y sólo la justicia dirá si Chávez, Osuna y los demás dirigentes sudamericanos acusados de corrupción son o no culpables, aunque algo es seguro, como ya sostuvimos cuando estalló el “FIFAgate”, la forma de manejar el fútbol mundial no volverá a ser la misma.


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