Campos de muerte

pero incumplió ese compromiso, denunció este miércoles el ministro de Defensa boliviano, Reymi Ferreira.“No se ha cumplido, lamentablemente Chile no ha desactivado las minas. Hay campos minados no desactivados en la frontera cercana a los departamentos de Potosí y Oruro”, aseguró...

pero incumplió ese compromiso, denunció este miércoles el ministro de Defensa boliviano, Reymi Ferreira.“No se ha cumplido, lamentablemente Chile no ha desactivado las minas. Hay campos minados no desactivados en la frontera cercana a los departamentos de Potosí y Oruro”, aseguró Ferreira.No obstante que las autoridades chilenas habrían solicitado a la Comisión de Seguridad Hemisférica, dependiente del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos una ampliación de ese plazo hasta 2020, no respondieron a las insistentes notas diplomáticas de preocupación enviadas por Bolivia mediante la Cancillería.En ese sentido, el ministro Ferreira advirtió que la actitud chilena pone en riesgo la vida de las personas y de los animales, atenta contra el medio ambiente y no deja de ser un peligro y anunció que Discovery Channel evidenciará el incumplimiento chileno en un documental que será producido con el apoyo de medios de comunicación bolivianos.“Una cuarta parte de lo que se tenía que hacer (desminado), aparentemente Chile había cumplido, pero el compromiso hasta el 2012 era desactivar la totalidad (de minas), no era una parte. Y de lo que se tiene certeza es que Chile no ha cumplido su compromiso. Hay todavía minas activadas muy cerca de nuestras fronteras”, insistió Ferreira.Un informe presentado por Chile en abril de 2008 a la Comisión de Seguridad Hemisférica del Consejo Permanente de la OEA sobre el período comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre 2007 y en cumplimiento de la “Resolución AG/RES. 2269 (XXXVII-O/07) - Las Américas como zona libre de minas terrestres antipersonal”, reconoce que no había desactivado aún 106.894 minas antipersonales.Esos artefactos explosivos se encontraban sembrados en 168 campos ubicados en las regiones de Arica Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, en la zona norte;  y en la región de Magallanes, en la zona sur. Además, se sospechaba entonces de la existencia de 504 minas antipersonales sembradas en las regiones de Tarapacá, Antofagasta y Metropolitana.Según el gobierno chileno, las zonas minadas “están ubicadas en áreas fronterizas mayoritariamente de difícil acceso, despobladas y alejadas de centros poblados, siendo lugares por los cuales no existe tránsito regular de civiles”.Y ante las preocupaciones expresadas por el gobierno boliviano, Chile informó en las últimas horas que “ha retirado el 69,67% de las 32.059 minas antipersonal sembradas en la zona fronteriza con Bolivia, proceso que se inició en 2005 y que se ha desarrollado en un contexto de cooperación entre las autoridades de ambos países, incluyendo reuniones entre sus ministros de Defensa entre el 2005 y 2011”.El artículo 5 de la Convención de Ottawa obligaba a cada Estado “destruir o asegurar la destrucción de todas las minas antipersonal colocadas en los zonas minadas que estén bajo su jurisdicción o control, lo antes posible, y a más tardar en un plazo de 10 años (2012), a partir de la entrada en vigor de esta Convención para ese Estado Parte”.En ese contexto, el gobierno chileno no está en condiciones de presumir que acata fielmente sus compromisos internacionales, ya que mientras pide nuevos plazos para desminar sus campos minados, regularmente se informa sobre la muerte de inocentes que tienen la desdicha de toparse con uno de esos artefactos letales.¿Pero cómo se interpretaría la existencia de una vasta región fronteriza entre Chile, Perú y Bolivia sembrados todavía de miles de minas antipersonales y antitanques? Pareciera que estuviéramos hablando un territorio en disputa por países en guerra, pero no es el caso.Ahora bien, que Chile no haya desminado aún sus 168 campos de la muerte, es otra muestra hostil de ese país respecto de Perú y Bolivia, y se suma a los ejercicios militares con la que hace dos semanas intentó intimidar a sus vecinos privilegiando la fuerza de las armas a la fuerza de la razón que reivindica Bolivia.Y si Chile pretende ser respetuoso del derecho internacional, es menester que se sacuda de ese legado pinochetista y cumpla a cabalidad con el desminado de los campos sembrados por artefactos que siembran muerte sin importar si la víctima es chilena, peruana o boliviana.


Más del autor