Dos modelos de país
Más de 32 millones de argentinas y argentinos acudirán a las urnas este domingo 22 de noviembre en una inédita segunda vuelta electoral para elegir entre dos modelos de país que proponen los dos candidatos a la Presidencia mayoritariamente votados el pasado 25 de noviembre: el peronista...
Más de 32 millones de argentinas y argentinos acudirán a las urnas este domingo 22 de noviembre en una inédita segunda vuelta electoral para elegir entre dos modelos de país que proponen los dos candidatos a la Presidencia mayoritariamente votados el pasado 25 de noviembre: el peronista Daniel Scioli y el neoliberal Mauricio Macri.Scioli, candidato de la alianza “Frente para la Victoria”, obtuvo la victoria electoral en la primera vuelta con 9.338.449 sufragios (37.08%); Macri, postulante de la alianza “Cambiemos”, alcanzó 8.601.063 votos (34.15%); seguido por Sergio Massa, de la alianza “Unidos por una Nueva Alternativa”, quien logró 5.386.965 apoyos (21.39%).Los restantes tres aspirantes: Nicolás del Caño, de la alianza “Frente de Izquierda y de los Trabajadores”, alcanzó 812.530 votos (3.27%); Margarita Stolbizer, de la alianza “Progresistas”, logró 632.551 sufragios (2,54%); y Adolfo Rodríguez Saá, de la alianza “Compromiso Federal, sumó 412.577 votos (1,67%).Ahora bien, el artículo 149 del Código Electoral Nacional de Argentina prescribe que resultará electa la fórmula que obtenga más del 45% de votos válidos o en su defecto aquella que hubiere obtenido el 40% y una diferencia mayor de 10 puntos porcentuales sobre la fórmula que le sigue en el número de votos.Con los resultados obtenidos en la primera vuelta ninguno de los candidatos logró una victoria electoral, por lo que, según el mandato de los artículos 150 y 151 de ese código, la Asamblea Legislativa convocó a la segunda vuelta o ballotage para este domingo entre los dos candidatos más votados. De ellos, será declarado vencedor el postulante que obtenga el mayor número de votos, sin importar los porcentajes a ser alcanzados.Los comicios de este domingo encuentran a una Argentina polarizada y enfrascada en una nueva batalla en el conflicto histórico entre dos paradigmas de desarrollo que se materializan en dos modelos antagónicos de país.El primer modelo, que propone Scioli, promueve la industrialización, el respeto a los derechos fundamentales del hombre, la defensa de la soberanía y el fomento al trabajo; el segundo modelo, que es la plataforma de Macri, prevé el ajuste económico, la privatización, la subordinación a los centros de poder y la desocupación laboral.Mientras Scioli, respaldado por la saliente presidenta Cristina Kirchner, plantea un Estado fuerte para seguir promoviendo la industrialización sustitutiva, estimular la demanda interna, impulsar la creación de millones de puestos de trabajo, expandir y fortalecer la clase media, otorgar derechos y asistir a los más vulnerables, la propuesta de Macri apunta en sentido contrario.Un análisis de los ciclos económicos permite concluir que una hipotética presidencia de Macri recuperaría el modelo de país que colapsó junto al neoliberalismo en 2001, según Iago Lestegás, doctorante en desarrollo económico y planificación urbana.Es decir, ese modelo que en nombre de la estabilidad macroeconómica y del control inflacionario –tema central hoy en la campaña argentina–, instauró la convertibilidad, atando el valor del peso argentino al del dólar y privando al gobierno del control sobre su política monetaria. Ante la incapacidad de emitir moneda o ajustar su valor a las necesidades, la convertibilidad fue sostenida hasta su colapso en 2001 por medio del remate del patrimonio público y la emisión masiva de deuda externa, especialmente con el FMI, que se convertiría en amo y señor de la Argentina.Está posibilidad se hace muy cierta porque poco después del resultado electoral del 25 de octubre, fondos estadounidenses ofrecían al candidato de la derecha abundante financiación para gobernar con tranquilidad ante la expectativa de una nueva etapa de desmantelamiento del Estado argentino, según el análisis de Lestegás.En ese contexto, un eventual triunfo electoral de Macri en Argentina supondrá grandes consecuencias para América Latina, ya que cabe la posibilidad de que el hecho se transforme en un punto de inflexión hacia el cambio regional y el fortalecimiento de las oposiciones a los gobiernos progresistas de la región.Por eso es de trascendental importancia el resultado que este domingo 22 de noviembre arrojarán las urnas, ya que en ellas se decidirá el conflicto histórico entre dos paradigmas de desarrollo entre dos modelos de país. Por uno de ellos deberán optar los electores argentinos.


