La estafa

Las detenidas fueron sorprendidas por agentes de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC) y funcionarios de la Intendencia Municipal de la Alcaldía de La Paz cuando estaban cambiando las etiquetas de las latas en un depósito clandestino situado en la zona Alto Las Delicias, según...

Las detenidas fueron sorprendidas por agentes de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC) y funcionarios de la Intendencia Municipal de la Alcaldía de La Paz cuando estaban cambiando las etiquetas de las latas en un depósito clandestino situado en la zona Alto Las Delicias, según un comunicado edil citado por la agencia Efe y reproducido por varios medios de comunicación.Las presuntas delincuentes adquirían las latas de sardina peruanas –que ingresaban al país vía contrabando– en apenas 6 bolivianos la unidad y la vendían en al menos 10 bolivianos.Efectivos de la FELCC llevaron a cabo la detención de ambas mujeres, quienes deberán responder por el delito de estafa con víctimas múltiples. Además, en el depósito clandestino las autoridades se incautaron de unas 2.000 latas de sardinas que fueron introducidas ilegalmente en Bolivia y a las que ya se había colocado una falsa etiqueta. Ahora bien, una persona comete un delito de estafa cuando con la intención de conseguir un beneficio de manera ilegal engaña a alguien al darle de mala fe un artículo o un servicio de inferior calidad al que se había ofrecido, se había convenido o por la que se había pagado. La estafa es uno de los delitos más frecuentes que se cometen en Bolivia y se incrementa sustancialmente cada fin de año, cuando como efecto del pago del sueldo de noviembre, del aguinaldo y –ahora– del doble aguinaldo, circula mayor cantidad de dinero, lo que hace que también se acreciente la demanda y la oferta de productos y servicios.Al momento de planificar su modus operandi, los estafadores usan todo su ingenio y recursos posibles para apropiarse con engaños del dinero a otras personas. En el caso que comentamos, las mujeres acusadas de estafa probablemente obtendrían entre un 50% y un 80% más de ganancias vendiendo  las sardinas peruanas como si fueran chilenas, y sin que les importe un bledo que al ser caducas esas sardinas podrían atentar contra la salud de los consumidores.Es que para lograr sus objetivos, los embaucadores no tienen límites y utilizan múltiples artimañas, aunque las modalidades de estafa han ido cambiando y adecuándose –por ejemplo– al uso de las redes sociales y otros adelantos tecnológicos.El artículo 335 del Código Penal referido al delito de estafa señala: “El que con la intención de obtener para sí o un tercero un beneficio económico indebido, mediante engaños o artificios provoque o fortalezca error en otro que motive la realización de un acto de disposición patrimonial en perjuicio del sujeto en error o de un tercero, será sancionado con reclusión de uno a cinco años”.Mientras que el artículo 336 del mismo código indica que “cuando los delitos de estafa y estelionato se realicen en perjuicio de víctimas múltiples, serán sancionados con reclusión de tres a diez años y con una multa de cien a 500 días”.Pese a la estafa es uno de los delitos más frecuentes y más denunciados en Bolivia, muy pocos son los estafadores procesados y quienes a duras penas son sentenciados generalmente permanecen poco tiempo en la cárcel. Según la fiscal de la División Económicos y Financieros del Ministerio Público, Cinthia Prado –citado por el diario Opinión–, es muy difícil llegar a un juicio de estafa porque antes de este paso los acusados realizan acuerdos con sus víctimas para que éstas desistan de las denuncias.Por eso propone que para evitar que la impunidad siga beneficiando a los delincuentes, los delitos de estafa deberían ser sancionados con penas más severas.Sea como fuere y dejando en manos de las autoridades la responsabilidad de procesar a las dos presuntas estafadoras detenidas en La Paz, la población debe tomar todas las precauciones posibles en las próximas fiestas de fin de año, por el inusitado incremento de la circulación de dinero y, consiguientemente, de la demanda y la oferta de productos y servicios, escenario propicio para que actúen estafadores de toda laya.


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