A propósito del conflicto en la UAJMS
Las elecciones desembocaron en conflicto y no es el primero, el año 2011 también hubo problemas de interpretación de normas, uno de los candidatos recurrió a los estrados judiciales en busca de protección, muy parecido al actual. Parece ser que entre académicos no es fácil la aplicación...
Las elecciones desembocaron en conflicto y no es el primero, el año 2011 también hubo problemas de interpretación de normas, uno de los candidatos recurrió a los estrados judiciales en busca de protección, muy parecido al actual. Parece ser que entre académicos no es fácil la aplicación de la normatividad. Algo fuera de lo razonable está ocurriendo en nuestra UAJMS desde hace varios años; para muchos es una de las señales de la crisis institucional que otros se esfuerzan por negar.En el actual conflicto se puede observar la conjunción de elementos que se fueron encadenando en la dinámica electoral hasta llegar al impase. El problema está en el cumplimiento de la normatividad, los liderazgos no están a la altura de los desafíos. Pero hay más elementos que al develarse solo enturbian el ambiente que debiera ser de buen entendimiento y sana competición.La actuación del poder judicial resulta cuestionable y en muchos aspectos, uno de los más importantes: la notoria falta de imparcialidad. Si en la parte final del dictamen el tribunal admite su falta de atribución para interpretar la normativa universitaria, ¿por qué intenta hacerlo en la parte previa? ¿Estarán satisfechos los magistrados con su nuevo rol de definidores de lides electorales en entidades que gozan de autonomía (consagrada en la CPE)? Igualmente es censurable la actuación de autoridades y candidatos que recurren a métodos vedados como presiones, prebendas y sobornos.Hay dos aspectos esenciales a cumplir en toda contienda electoral: la legalidad y la legitimidad. Solo en los regímenes de facto puede concebirse una autoridad impuesta. Inútil apelar a recursos legales, si no se cuenta con la aceptación de los mandantes, en este caso docentes y estudiantes. Aceptación no significa el apoyo total. El sistema democrático nos enseña la obtención de mayoría de votos; en el caso particular de la universidad, con el voto estamentario se añade una exigencia más: se debe obtener la mayoría en ambos estamentos. Cuando un candidato logra aquello, puede ser declarado ganador, ¿pero qué pasa si gana en un estamento y pierde en el otro? Habría que razonar de acuerdo con la normativa, ¿verdad ?La posición asumida por la FUL y el consejo de dirigentes debe ser tomada en su debida dimensión. Es la representación formal del estamento estudiantil que significa una de las partes del co-gobierno. Los estudiantes están defendiendo el cumplimiento del voto estamentario conseguido desde el año 2013. Esto es legítimo, están en su derecho, lo penoso es que no son escuchados.Y la Federación de Docentes (FUD)? ¿Cuál fue la actuación de los docentes en este conflicto? Más allá de la adhesión de cada quien a cualquier candidatura, los docentes tendrían que estar conscientes de que el conflicto desnuda la crisis que vive la UAJMS amenazándola en sus cimientos. La FUD tuvo la magnífica oportunidad de ejercitar una valiosa mediación, empero, por motivos desconocidos, su directiva no concluyó con atinadas determinaciones de la asamblea general realizada en octubre mostrando así una peligrosa falta de capacidad, con lo cual el estamento docente ha perdido la iniciativa y hasta una cuota de responsabilidad, por constituir una parte del co-gobierno.Según el principio autonomista la solución tendría que surgir desde el interior de la institución; sin embargo como están las cosas, aquello no se avizora, ni si quiera un acercamiento de las partes. Mientras tanto la situación se agrava. Solo queda la iniciativa y voluntad de los docentes con sus asociaciones para ejercitar un valioso intento de salvar la pérdida del semestre. ¿Se hará posible?Lo último que se conoce es la llegada de una comisión de rectores y dirigentes estudiantiles para tomar conocimiento del problema y elevar informe con fines de mediación. Es de esperar que su actuación sea imparcial y veraz respecto al cumplimiento de la normativa. Este procedimiento aplicado con imparcialidad debiera ser la base para la búsqueda de una adecuada solución. En otras ocasiones este mecanismo interno de la universidad pública boliviana ha tenido eficacia en la mediación de los conflictos. Hoy su eficacia nuevamente está a prueba.Así las cosas, este episodio quedará en la historia de la UAJMS como el pleito nacido en una interpretación caprichosa de la normativa y en el cual la sucesión de errores (¿involuntarios?) lo agravaron. Quienes no debían intervenir lo han hecho de la peor manera, quienes debieran intervenir para bien no lo están haciendo.En estas circunstancias la intervención de entidades como el Comité Cívico, la Defensoría del Pueblo y la Iglesia Católica pese a ser externas, que busca acercar a las partes, goza de legitimidad por la misión que tienen, constituyéndose en uno de los últimos recursos en la búsqueda de solución.


