Una heroica acción

Nancy Herrera es la oficial de Tránsito, conocida como “La choca” por su particular forma de controlar el tráfico vehicular en las calles de capital del Estado y por su carácter imponente,  ahora se encuentra hospitalizada, ya que producto del hecho sufrió golpes en su cuerpo, por lo que...

Nancy Herrera es la oficial de Tránsito, conocida como “La choca” por su particular forma de controlar el tráfico vehicular en las calles de capital del Estado y por su carácter imponente,  ahora se encuentra hospitalizada, ya que producto del hecho sufrió golpes en su cuerpo, por lo que será sometida a radiografías de tórax, cabeza y brazos.“Ese día estábamos cortando las calles principales porque iba a llegar el presidente (Evo Morales), las calles ya estaban vacías y entonces vi a una señora que estaba pasando la calle con sus dos bebés y uno de sus niños estaba caminando (al lado de su madre) y le dije a la señora que levante a su bebé, pero ella no me hizo caso”, relató la uniformada, citada por el periódico digital Erbol.Entonces, la oficial de tránsito se percató de que un motociclista venía a toda velocidad por la vía y se dirigía hacia el menor que caminaba lentamente detrás de su madre.“Era un chico sin casco, la moto no tenía placa y cuando vi que venía corriendo, corrí hacia el niño y lo levanté, luego sólo sentí un golpe (…) Creo que mi chaleco se enganchó en la moto, porque nos arrastró como una cuadra y tuve que arrojar al niño para salvarlo, pero a mí me siguió arrastrando”, contó Herrera.La oficial aseguró que el conductor de la motocicleta estaba ebrio al momento del accidente, pero se dio a la fuga una vez que se percató de la gravedad del hecho de tránsito que provocó.“Estoy segura que lo puedo reconocer porque no tenía casco ni nada, ahora estoy internada en el Hospital (Jaime Mendoza), estoy sola, no tengo familia ni nadie que se preocupe por mí y como no se pudo identificar al chofer, entonces nadie se hace cargo de los gastos”, lamentó entre sollozos.De muchos hechos noticiosos en los que policías han sido protagonistas, la mayoría han figurado por acciones negativas antes que positivas, y la sensación que han dejado esos protagonismos en nada ha contribuido a mejorar la deteriorada imagen de una institución esencial en el resguardo de la seguridad ciudadana.Uno de los últimos capítulos de esa negativa presencia policial en los espacios informativos de los medios ocurrió la madrugada del 9 de septiembre en la calle Manco Kápac –cerca de la plaza Eguino– de la ciudad de La Paz, cuando dos policías fueron sorprendidos protegiendo a dos antisociales, una mujer boliviana y un colombiano, quienes consumaron un asalto en plena vía pública.Los dos delincuentes bajaron de una patrulla policial y atracaron violentamente a un joven en estado de ebriedad. Una vez consumado el hecho delictivo y como si nada hubiera ocurrido abordaron el vehículo policial y se alejaron tranquilamente de la escena del crimen.Ese relato parece el argumento de una novela de crónica roja, pero la realidad dijo que no, porque desnudó una estrecha relación entre delincuentes y policías corruptos, entre quienes ejercen violencia criminal contra la sociedad y aquellos que deben protegerla, entre ladrones que atentan contra la seguridad de las personas y agentes del orden que deben proporcionarla.No obstante, ¿qué hubiera ocurrido si la oficial de Tránsito no intervenía para proteger a un pequeño niño que caminaba por la calle detrás de su madre mientras una motocicleta conducida aparentemente por un borracho se le venía encima?La realidad quiso que una oficial de Tránsito salvara de una eventual desgracia al pequeño, pero a costa de ser arrastrada por la motocicleta de un irresponsable que debería ser identificado y, por supuesto, aprehendido para que responda por sus actos ante una autoridad competente.Por eso, cuando las crónicas informativas se ocupan de una acción como la que protagonizó la oficial Herrera en Sucre, devuelven a la sociedad la certeza de que por supuesto existen policías que cumplen con su deber y que en algunos casos, como el que comentamos, incluso a costa de poner en riesgo su propia seguridad personal. Y esto es muy destacable.


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