Temibles batallas políticas en Argentina y Brasil
En el caso argentino, la disputa se enmarca en campañas y urnas cuyos resultados tienen pronóstico reservado. La sorpresa que dio hace nueve días el liberal Mauricio Macri parece haberle dado impulsos adicionales con vistas al balotaje del 22 de noviembre. Uno de esos impulsos es el natural...
En el caso argentino, la disputa se enmarca en campañas y urnas cuyos resultados tienen pronóstico reservado. La sorpresa que dio hace nueve días el liberal Mauricio Macri parece haberle dado impulsos adicionales con vistas al balotaje del 22 de noviembre. Uno de esos impulsos es el natural del impacto de haber quedado a dos puntos porcentuales del oficialista Daniel Scioli. Sin embargo, los otros impulsos provienen de poderosos medios de comunicación directamente alineados contra el Gobierno y un aparataje empresarial transnacional, todo muy explícito.Baste citar, por ejemplo, un titular de este domingo del diario español El País: “El giro político en Argentina entusiasma a los inversores”. En el texto se destaca de principio: “El buen resultado electoral del candidato liberal a la presidencia de Argentina, Mauricio Macri, hace ocho días y las perspectivas de que triunfe en la segunda vuelta del 22 de noviembre han entusiasmado a los inversores financieros, despertado la curiosidad de los cautelosos empresarios y dividido a los sindicatos”.Más adelante añade: “El índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires subió esta semana el 12 por ciento. Los títulos públicos argentinos también se apreciaron y eso provocó que la prima de riesgo de Argentina descendiera en un 10 por ciento, hasta 485 puntos”...Mientras promedia la nota, se da voz a los “gurus” que traen la voz de los inversores, especialmente estadounidenses: “´Hay optimismo, pero los inversores quieren ver hacia dónde se mueve Argentina´, aclara Luciano Cohan, de la consultora Elypsis. Desde el lunes recibe cada vez más llamadas de fondos de inversión de EEUU para preguntarle quién ganará el balotaje…”. Daniel Scioli representa el continuismo, aunque él intenta mostrarse como un candidato de perfil propio. Entre el desgaste del régimen, la crisis económica y una poderosa campaña del rival, Scioli logró una apretada victoria. Macri, mientras tanto, hizo una campaña explícitamente orientada a dar fin con los 12 años de kirchnerismo. Apenas disimuló su perfil derechista, pero habló más de soluciones para la economía argentina lanzando guiños de populismo que le redituaron un inesperado caudal de votos.Esta semana la empresa González & Valladares señaló que Macri tiene una intención de voto del 45,6 por ciento, mientras que asigna a Scioli el 41,5 por ciento. Abre la disputa por el casi 13 por ciento de la votación restante con sesgos favorables a Macri. Resta saber qué golpes de efecto, sobre todo mediáticos, surgirán en días u horas previas a la votación. “Revelaciones” extraordinarias conmovieron al país hace dos semanas y afectaron especialmente a candidatos oficialistas. Destacó entre todas, la investigación que vinculaba al tercer hombre fuerte del oficialismo Anibal Fernández con un narcotraficante. En cuestión de días, Fernández, candidato favorito a Gobernador de Buenos Aires vio derrumbarse su aspiración. El puntillazo lo había lanzado el grupo Clarín, buque insignia de un conglomerado de medios militantemente opositores.En Brasil la batalla se enmarca en el juego de fuerzas parlamentarias. Se fue inclinando la balanza hacia una probable votación lapidaria contra la presidenta Dilma Rousseff. Fuerzas de derecha fortalecidas le quieren abrir un proceso de destitución por supuestos cargos de corrupción. Entre interpretaciones y apelaciones, los momentos críticos han sido conjurados in extremis por los aliados de la Mandataria desde julio. Hace apenas 15 días la decisión quedó en manos del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, un aliado incómodo y revoltoso de Rousseff. El coloso sudamericano vivió toda una jornada de incertidumbre mientras, al parecer, Cunha negociaba con tiros y troyanos. Sobra recordar las consecuencias que un giro de Brasil y Argentina hacia la derecha traería para el subcontinente. Indudablemente, se viven dos batallas temibles que ensombrecen un tiempo marcado por las festivas sonrisas de Lula, Kirchner, Chávez, Fidel, Correa, Ortega y Evo.


