Seguir a Jesús

guerras, odios, injusticias y tantas iniquidades, Dios como padre nos perdona y sigue dándonos las maravillas de su creación.Él es un padre de amor, por eso Jesús nos dice, en Lucas 119,13, pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá, porque todo el que pide recibe, el...

guerras, odios, injusticias y tantas iniquidades, Dios como padre nos perdona y sigue dándonos las maravillas de su creación.Él es un padre de amor, por eso Jesús nos dice, en Lucas 119,13, pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá, porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abrirá. “Si ustedes siendo malos saben dar cosas buenas a sus hijos; cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo al que se lo pida”.Esto es promesa, es palabra del Señor, solamente tenemos que creer y acercarnos con confianza a su misericordia.Nosotros los laicos debemos ser misioneros, hablar del Señor en todo lugar a tiempo y a destiempo, debemos despertar a nuestro pueblo, vibrar a su iglesia y nosotros con testimonio que Jesús está vivo y da en abundancia sus bendiciones a los que creen verdaderamente en su nombre.Porque creer no es solamente de palabra, creer no es solamente asistir a misa de vez en cuando, creer no es acordarse de Dios sólo cuando nos ocurre una desgracia.Creer, queridos hermanos, es vivir en la presencia de Dios, es vivir sabiendo que Dios está  en medio de nosotros, que nos mira, nos escucha y nos espera que nos volvamos a Él. Creer es aceptar su palabra, no vivir indiferentes frente al que necesita ayuda, ya sea económica o espiritual. Muchos son los hermanos que sufren no sólo de carencia material, sino de carencia espiritual. Ancianos recluidos dramáticamente condenados a la soledad, niños huérfanos, viudas con la carga pesada de la mantención y la educación de los hijos, familias que están sumergidas en la oscuridad del dolor por la pérdida de un ser querido, por problemas económicos, como la falta de trabajo, de vivienda, problemas de todo tipo, ¿y dónde están los creyentes discípulos de Cristo? ¿No nos dio el ejemplo en la parábola del buen samaritano? (Lc. 10-30.37).Creer es seguir a Jesús, es caminar por los caminos de la justicia y de la solidaridad, ¿pero hoy qué somos? Luchas entre hermanos por ambición, por lograr el poder pisoteando los valores que deben primar en la vida de todo hombre; pero no; el deseo del poder es más fuerte que todo razonamiento porque el egoísmo se ha enraizado en el corazón de muchos.Debemos hacer un alto en el camino y pensar que no somos eternos, estamos de paso ¿Qué es el hombre? ¿Cuánto dura su vida? A lo más 100 años, una gota de agua en el mar, un grano de arena en la playa, la vida pasa pronto se escurre como el agua entre los dedos.Pensemos en la vida que no termina, en la vida eterna.


Más del autor
Dios es padre
Dios es padre
María madre de Dios
María madre de Dios