Eliminemos los obstáculos
En Bolivia las experiencias pioneras de atención a las personas con discapacidad se remontan al año 1927, pero en 1932 se institucionaliza esta atención en la ciudad de Oruro con la Escuela Estatal “María Antonieta Suárez”.En 2012, fue promulgada la Ley General de la Persona con...
En Bolivia las experiencias pioneras de atención a las personas con discapacidad se remontan al año 1927, pero en 1932 se institucionaliza esta atención en la ciudad de Oruro con la Escuela Estatal “María Antonieta Suárez”.En 2012, fue promulgada la Ley General de la Persona con Discapacidad, (Ley N° 223), cuya finalidad es establecer el régimen legal de protección, de atención de salud, trabajo, educación, rehabilitación, seguridad social y prevención, para que estas personas alcancen su desarrollo e integración social, económica y cultural, tal como se establece en la Constitución Política del Estado. A esta Ley le antecedieron muchas otras, pero ninguna tan completa. Sin embargo, a nivel departamental, hubo algunos avances años antes. La experiencia en educación especial surgió en Tarija hace aproximadamente 28 años, cuando los padres de niños con discapacidad buscaron una manera de lograr un espacio donde sus hijos pudieran recibir apoyo y rehabilitarse. El objetivo fue siempre dar la oportunidad al niño o al joven, de lograr cierta independencia en lo que se refiere al autocuidado y también al aspecto laboral.De esta manera, los padres de familia, apoyados por el padre Miguel Donahue lograron la construcción del Ceba-Anet que hoy se ocupa de las discapacidades intelectuales.En la actualidad el CIM (Centro Integral Multidisciplinario) es la institución que junto con otros tres centros más es la encargada de atender diferentes tipos de discapacidad. El Cebba atiende la discapacidad intelectual, el Cerfi la discapacidad física, Aprecia trabaja con personas con discapacidad visual y el Ceadi brinda apoyo a las personas con discapacidad auditiva.Todos estos fueron los avances, empero aún falta mucho por hacer. “Si todos tiráramos la soga para el mismo lado, todo sería más fácil”, dice Liliana Loza, maestra del CIM, quien afirma que las personas con discapacidad en Tarija necesitan mucha ayuda.Añade que las autoridades están en condiciones de aportar, con infraestructura adecuada, no sólo en los recintos educativos, sino en todas las edificaciones públicas y privadas; sin embargo, no lo hacen. La mayoría de los bancos, instituciones públicas y plazas no cuentan con construcción adaptada para el ingreso de estas personas y lo mismo sucede cuando la sociedad hace caso omiso a las necesidades de este sector.Así los comerciantes acampan en las calles sin orden, los conductores de vehículos estacionan donde quieren, los colegiales corren sin cuidado, los choferes de micro estacionan lejos de las aceras y no faltan los peatones que empujan a las personas con discapacidad o las apuran en su afanado caminar.Entretanto, las autoridades se acunan en denuncias políticas y discursos contra sus opositores, olvidando las verdaderas necesidades de la sociedad. Pero, el problema también está en que no todos los ciudadanos ven la importancia de este tipo de ayuda, hasta que un día les sucede.Nuestros abuelos y padres, siempre afirmaban que nuestras familias tarijeñas consideraban un tabú la tenencia de hijos con alguna discapacidad, hasta algunas veces por ahí alguien hablaba de “vergüenzas”, esto debido a la ignorancia de formas y escenarios tan naturales y de tanta impotencia al no poder afrontar la situación y darle alguna solución. Hoy los tiempos han cambiado, pero no esperemos a que nos toque para gestionar mejoras en este ámbito. Más aún entre todos concienticemos a nuestros hijos, amigos y exijamos a nuestras autoridades mayor atención para este sector.De acuerdo al último informe del Defensor del Pueblo, Rolando Villena, “En el ámbito laboral, sólo el 30 por ciento de los ministerios cumple con la contratación preferente del 4 por ciento y la adecuación de la infraestructura de las instituciones públicas se está adaptando muy lentamente” Finalmente agrega que en el ámbito educativo no se realizaron las acciones previstas para personas con autismo ni discapacidad visual y se avanzó poco en la producción de materiales educativos.Frente a este panorama es urgente que como sociedad despertemos y ayudemos a eliminar los obstáculos que impiden la adecuada integración de las personas con discapacidad. Lo hagamos desde nuestro hogar, la calle y desde nuestra ciudad.


