Reflexiones desde el Cursillo: Conocer a Cristo
En cierta ocasión, Jesús mismo, después de preguntar a los discípulos sobre la opinión del pueblo quiso saber su propia opinión. y ustedes ¿quién dicen que soy yo? (Mc. 8,29). Imaginemos que Jesús mismo viene hoy a nuestro encuentro y nos hace la misma pregunta, y tu ¿quién piensas que...
En cierta ocasión, Jesús mismo, después de preguntar a los discípulos sobre la opinión del pueblo quiso saber su propia opinión. y ustedes ¿quién dicen que soy yo? (Mc. 8,29). Imaginemos que Jesús mismo viene hoy a nuestro encuentro y nos hace la misma pregunta, y tu ¿quién piensas que soy yo? Pongámonos la mano en el corazón, sinceramente ¿qué responderíamos? Para los discípulos no fue fácil saber la verdad quién era; fue un largo camino: Primero lo descubrieron como amigo, luego como un hombre extraordinario, tiempo después comenzaron a descubrirlo como Mesías; por último tocaron el misterio: existió desde siempre, era el Hijo de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad, que se había hecho hombre.Jesús es el nombre civil, el nombre que le pusieron al nacer. Así lo llamaron sus padres y sus discípulos. Podríamos decir que es el nombre que aparece en su “cédula de identidad”.Cristo significa Ungido o Mesías, este nombre se lo usa después de la resurrección, cuando descubren que no solo era un hombre extraordinario, sino también el Enviado, el Hijo de Dios. Jesucristo es la unión de los dos, al principio se nombraba separadamente: Jesús el Cristo, después ambos nombres terminaron siendo una única palabra. Jesucristo.Cristo es la cumbre de las aspiraciones humanas.Es el centro de la humanidad.Es la fuente de nuestra verdadera fortuna.Es la palabra que todo lo define, todo lo explica, todo lo redime.Es la luz en la oscuridad.Es la verdadera y única religión.Es la revelación cierta de Dios.Es el único puente entre nosotros y el océano de la vida que es la Divinidad, la Santísima Trinidad.Hermanos somos siempre un argumento a favor o en contra de Cristo, en cada cosa que digamos o hagamos. La iglesia en los momentos actuales no tiene necesidad de reformadores sino de santos. La iglesia en los momentos actuales no tiene necesidad de críticos sino de “artistas”.No es la verdad la que persuade a los hombres, sino los hombres que la predican.


