Bono Juancito Pinto

beneficio individual de 200 bolivianos que con un presupuesto total de 465 millones de bolivianos comenzó a ser distribuido ayer por efectivos de las Fuerzas Armadas.Fue un día distinto, un día de fiesta para niñas, niños y adolescentes que cursan estudios en el nivel primario y secundario...

beneficio individual de 200 bolivianos que con un presupuesto total de 465 millones de bolivianos comenzó a ser distribuido ayer por efectivos de las Fuerzas Armadas.Fue un día distinto, un día de fiesta para niñas, niños y adolescentes que cursan estudios en el nivel primario y secundario de los establecimientos educativos fiscales y de convenio, aunque de nostalgia en las unidades educativas privadas, particularmente entre niñas y niños del nivel primario, excluidos de los alcances del beneficio.El acto central del inicio de la entrega del bono se realizó en la Unidad Educativa “Victorino Vega” de la ciudad de Sucre (Chuquisaca) con la presencia del presidente Evo Morales y del ministro de Educación, Roberto Aguilar. En las demás capitales, las ceremonias oficiales fueron encabezadas por ministros de Estado.“El bono Juancito Pinto está garantizado, no con plata prestada, ni de las reservas internacionales, ni créditos, sino con nuestra plata”, dijo el Jefe de Estado en referencia a los recursos que se utilizan para el pago del bono escolar que provienen del Tesoro General del Estado (TGE) y de las utilidades de las empresas públicas.Según el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, los bonos sociales, como el Juancito Pinto, son un factor fundamental del Modelo Económico Social Comunitario Productivo que posibilita la redistribución de los excedentes de la nacionalización de los hidrocarburos y de los recursos naturales. Es que el pago de los bonos sociales mejoraron la calidad de vida de los bolivianos y redujeron la extrema pobreza de 37.7%, en 2006; a 18.8% en 2013, además que aumentó la capacidad de demanda de bienes y servicios en el mercado interno. Es decir, es uno de los factores que mueve el crecimiento de la economía nacional.En ese contexto, una evaluación del Banco Central de Bolivia de junio de 2014 sobre el impacto del Bono Juancito Pinto entre el 2006 y el 2013, concluye que cumple los objetivos por los cuales fue creado: la tasa de abandono de la educación primaria y secundaria cayó y se convirtió en un mecanismo de incentivo para la permanencia escolar.Desde su implementación en 2006, el número de beneficiarios del Bono Juancito Pinto aumentó constantemente, ya que de 1.085.360 estudiantes beneficiados aquel año sólo del nivel primario, para este 2015 alcanzará a 2.289.907 alumnos de primaria y de secundaria.Del mismo modo, la magnitud del monto distribuido también creció en forma proporcional, ya que de los 226 millones de bolivianos destinados para cubrir el pago del bono escolar en 2006, para este 2015 fueron presupuestados 465 millones de bolivianos. Y el gasto operativo, que incluye logística, financiamiento y comunicación, estuvo en sintonía con el gasto del bono y la magnitud de los estudiantes beneficiados. Ahora bien, si la deserción en el nivel primario fiscal disminuyó del 6%, antes del pago del bono escolar; al 1.7% luego de implementarse el beneficio, y del 8% al 4% en secundaria, según datos del Viceministerio de Educación Regular, en la educación privada la tasa de abandono se profundizó, indica la evaluación del BCB de junio de 2014.El pago del Bono Juancito Pinto beneficia a 2,2 millones de niños y adolescentes que cursan en unidades educativas fiscales y de convenio, pero hay miles que por decisión y esfuerzo de sus padres acuden a establecimientos educativos privados y han sido excluidos de los beneficios de la nacionalización de los hidrocarburos.En ese contexto, la Declaración Universal de los Derechos del Niño señala que disfrutará de todos los derechos enunciados que serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.Y a diez años de la vigencia del bono escolar, un beneficio muy plausible, ¿no habrá llegado el momento de extender ese beneficio a todos los estudiantes del nivel primario y secundario de nuestro sistema educativo?


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