Mujer... desde niña, sinónimo de fortaleza, protección y lucha

han sido testigos y al mismo tiempo víctimas de la violencia y el alcoholismo de su padre quien se encuentra recluido en la cárcel por agredir a su madre. Su tristeza es la huella del maltrato, su preocupación es por el miedo de volver a pasar por lo mismo, se preocupa también por su madre,...

han sido testigos y al mismo tiempo víctimas de la violencia y el alcoholismo de su padre quien se encuentra recluido en la cárcel por agredir a su madre. Su tristeza es la huella del maltrato, su preocupación es por el miedo de volver a pasar por lo mismo, se preocupa también por su madre, ya que si no hay venta, tal vez se queden sin comer, o no podrá comprar los libros que le piden en el colegio, y quizás también tenga que dejar de estudiar, como su hermana mayor, porque no tienen recursos. Su seriedad, se debe a que a su corta edad asumió la responsabilidad de cuidar a sus hermanos y trabajar con su madre. “Desde que mi papá ha entrado a la cárcel sufrimos mucho, mi hermana mayor ha dejado de estudiar por cuidarnos a nosotros, yo estudio con mi hermanita de 6 años, mi hermana cocina, lava, plancha hace todo y luego sale a vender, yo salgo a vender en la tarde con ella en el mercado central, las agentes de la Intendencia nos botan porque somos ambulantes”Celia, su madre, proviene de una familia muy pobre, donde también fue maltratada, tuvo que trabajar desde niña para ayudar a su familia, como muchas mujeres tenía la esperanza de cambiar su vida, encontrar el amor y la felicidad con un hombre que la ame y sea su compañero, pero cuando se dio cuenta, se había unido a un hombre alcohólico y violento, su vida se había transformado en un tormento de golpes, insultos, humillaciones, miedo e impotencia, un tormento sin final, del cual no veía salida.  A veces pareciera que las historias se repiten, pero la actitud y la decisión de cada persona y, en especial de una mujer, es lo que marca la diferencia entre continuar con la cadena o encarar un verdadero cambio de vida.Gracias a la oportuna ayuda de Aldeas Infantiles SOS a través de un proyecto que brinda apoyo a niños, niñas y adolescentes que tienen a sus padres privados de libertad, la señora Celia y sus hijos han encontrado una luz de esperanza, son participantes del servicio de contención familiar, tienen un plan de desarrollo para ayudar a la familia en cuanto a protección, alimentación, educación, salud, recuperación psicoafectiva y mejoramiento de ingresos. Sus tres hijos menores asisten al Centro Social donde son atendidos durante el día, Celia recibe apoyo psicológico, ahora su autoestima está más fortalecida y trabaja con más tranquilidad sabiendo que sus hijos están protegidos, sus hijas estudian y también le ayudan. Su hija mayor volvió al colegio y, poco a poco, Celia se da cuenta que cambiar y fortalecer su familia no es fácil y no depende de las circunstancias, sino de la actitud y decisión propia.“Cuando Aldeas Infantiles SOS me encontró, me brindaron una ayuda para traer aquí a mis hijos, ahora vivo mejor, yo no sabía valorarme, me sentía la peor mujer, la peor madre, pero ahora estoy haciendo terapia, me estoy dando el valor que merezco como mujer, ahora puedo sonreír y pensar en un futuro mejor”.Actualmente Celia es una mujer empoderada que lucha día a día por brindarles un mejor futuro a sus hijos, su negocio ha crecido y logró construir su casa propia, su orgullo es ver a sus hijos estudiar y sentirse capaz de darles una mejor calidad de vida.En los ojos de Carla, brilla más que nunca la esperanza de lograr sus sueños, con el ejemplo de superación de su madre, sabe que, al igual que ella, puede y tiene la capacidad de transformar su vida, sin importar su edad, desde la niña que es, empieza a creer en un futuro mejor.*es Directora de Aldeas Infantiles SOS Tarija


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