Subsidio para madres gestantes

Para acceder al subsidio, las beneficiarias deberán certificar que asisten desde el primer o segundo mes de embarazo a sus controles prenatales, lo que las habilitará automáticamente para recibir el subsidio; además deberán presentar fotocopias de su cédula de identidad y de su registro en...

Para acceder al subsidio, las beneficiarias deberán certificar que asisten desde el primer o segundo mes de embarazo a sus controles prenatales, lo que las habilitará automáticamente para recibir el subsidio; además deberán presentar fotocopias de su cédula de identidad y de su registro en el Programa del Bono Juana Azurduy. No obstante, las gestantes que no estén registradas en este programa también serán inscritas previa auscultación de un médico habilitado en cada uno de los 42 puntos de distribución diseminados a lo largo y ancho del país.En el marco del Decreto Supremo Nº 2480, el subsidio prenatal es un paquete de 15 alimentos que contiene, entre otros productos, leche, yogurt, cereales, mantequilla, aceite vegetal fortificado con vitamina A, castaña, jugo natural de frutas, lenteja, arroz y quinua (según la región donde vive la beneficiaria) por un valor de 300 bolivianos.La distribución de la subvención prenatal está orientada a apoyar a las mujeres en etapa de gestación y disminuir la mortalidad materna-infantil y la desnutrición crónica, principalmente en la etapa prenatal.Los principales problemas derivados de la mala nutrición son la desnutrición, las  anemias nutricionales, la hipovitaminosis A, los desórdenes por deficiencia de yodo y enfermedades crónicas como la diabetes y la obesidad.De todos estos problemas la desnutrición constituye el efecto, la consecuencia o la manifestación más preocupante, porque tiene gran implicancia social y económica, es provocada por múltiples causas que actúan en forma temporal o permanente. La interacción de diferentes factores causales reproduce la desnutrición y la pobreza y este círculo se inicia en el vientre de las madres gestantes mal alimentadas o desnutridas que dan a luz bebés con bajo peso que al nacer inician su vida en desventaja, pues tienen un alto riesgo de desnutrición y de muerte.El deterioro del estado nutricional durante un largo período de tiempo se manifiesta por la insuficiente talla y peso para la edad que tiene el infante, y es la manifestación más visible de la pobreza que repercute en el bajo rendimiento escolar y, en la vida adulta, en la baja productividad.Además, la anemia nutricional por deficiencia de hierro, generalmente asociada a la desnutrición, se considera grave debido a que repercute en forma desfavorable en la actividad física y la capacidad intelectual del niño.En ese contexto, el Decreto Supremo Nº 2480 establece que el Tesoro General del Estado financiará los recursos para sostener el subsidio prenatal universal. Para este 2015 se transfirieron 143 millones de bolivianos, y a partir de 2016 el Ministerio de Salud recibirá 342 millones de bolivianos cada año para el mismo fin.Además, para la sostenibilidad del subsidio, el financiamiento también se nutrirá de donaciones nacionales e internacionales y la transferencia de recursos de entidades públicas y privadas.Según los últimos datos del Programa Bono Juana Azurduy y del Ministerio de Salud, la desnutrición crónica de madres y niños menores de 2 años se redujo del 21% al 15% en los últimos cinco años y la tasa de mortalidad materna, que en 2005 era de 229 por cada 100 mil nacidos vivos, en 2015 disminuyó a 104 por cada 100 mil nacidos vivos.No obstante, en un país como Bolivia donde solo el 30% de las madres gestantes cuenta con un seguro de salud a corto plazo y el restante 70% no goza del mismo, es de trascendental valor la puesta en marcha de la distribución del Subsidio Universal Prenatal por la Vida, ya que apunta a la nutrición de las madres gestantes.Es decir, el hecho de que las mujeres embarazadas, tanto de las ciudades como del campo, accedan a ese beneficio es de vital importancia por lo que esa iniciativa debería ser cualificada en el futuro y constituirse en una política de Estado, más allá de quien ocupe la silla de Palacio Quemado. ¿No les parece?


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