Libre comercio en el Pacífico
El acuerdo, que es promovido por Estados Unidos e incluye a Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, México, Perú y Chile, mientras que el gran ausente entre las potencias económicas del Pacífico es China, pretende normar más allá del intercambio de...
El acuerdo, que es promovido por Estados Unidos e incluye a Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, México, Perú y Chile, mientras que el gran ausente entre las potencias económicas del Pacífico es China, pretende normar más allá del intercambio de bienes entre los países miembros.Una vez que sus congresos ratifiquen el acuerdo, según documentos filtrados por Wikileaks, lo países miembros del TPP eliminarán todas las barreras al comercio, incluidas las leyes que garantizan la seguridad alimentaria, la protección de la agricultura y la privacidad de la información de los ciudadanos.No obstante que la administración del presidente Barak Obama –que promueve el acuerdo– indica que el negocio se desarrollará en los países firmantes y que sus trabajadores se beneficiarán del pacto, los opositores sugieren que se trata de beneficios económicos que solo favorecerán a las grandes corporaciones.Incluso la precandidata demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, manifestó su oposición al TPP. “Lo que sé es que a partir de hoy no estoy a favor de lo que he podido saber sobre eso”, afirmó durante una entrevista para la cadena PBS.Asuntos como la propiedad intelectual, patentes de medicinas y la posibilidad de que empresas demanden a los Estados cuando sientan perjudicados sus intereses, son los temas que generan mayores inquietudes.Además, el secretismo que ha rodeado las negociaciones en los últimos cinco años ha suscitado la mayoría de las suspicacias, incluyendo la del Premio Nobel en Economía, Joseph Stiglitz, quien aseguró que el TPP “es una idea muy mala”.“Algunos llaman al TPP un motivador de reformas, yo lo llamo motivador de desigualdad. Ese es otro ejemplo de lo que se podría llamar una mala reforma, que es un paso en la dirección equivocada”, sostuvo. “Es una mezcla de mentiras y medias verdades”, agregó Stiglitz.A la par, algunos sugieren que el TPP no es un acuerdo sobre comercio, sino sobre las maniobras geopolíticas y la dominación corporativa sobre los asuntos de las naciones participantes, y que por ello mismo es la nueva base para imponer un nuevo orden mundial neoliberal.Documentos filtrados sugieren que las grandes industrias y las empresas multinacionales, incluidas las grandes farmacéuticas, obtendrían amplios poderes para desafiar las regulaciones, acciones y decisiones de los tribunales de gobiernos soberanos ante tribunales organizados bajo el Banco Mundial o las Naciones Unidas. Este sistema se denomina arbitraje de diferencias inversor-Estado, es decir, que las empresas de capital extranjero se sitúan al mismo nivel que los gobiernos soberanos.Dicho en palabras más directas, el TPP habría sido diseñado para favorecer a las grandes corporaciones transnacionales, permitiendo a las mismas demandar a los gobiernos y solicitar millonarias indemnizaciones a cuenta de los contribuyentes.Los 12 países miembros del TPP manejan el 40% de la economía mundial, el 30% de las exportaciones globales, el 25% de las importaciones y abarcan a 800 millones de consumidores, el doble que la Unión Europea. El acuerdo no sólo crea la mayor zona económica del mundo, sino que aumenta la influencia de Estados Unidos en el Asia y contrarrestar al mismo tiempo el peso de China.Según la organización ecologista Amigos de la Tierra Internacional el TPP supone “una amenaza para las personas y el planeta”, porque privilegia las “garantías para las inversiones corporativas por encima de las garantías para la naturaleza”, y que constituye “una bomba de tiempo para la política climática” ya que “permite a las empresas extranjeras demandar a los gobiernos por proteger el medioambiente”.Y en relación con América Latina, donde México, Perú y Chile ya son parte del TPP, no así Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Colombia, el acuerdo probablemente dificulte mucho más la integración latinoamericana, tan molesta para las corrientes hegemónicas y partidarias de un mundo unipolar.


