Muerte que pudo ser evitada
teniente coronel Williams Fuentes Crespo, de 44 años de edad, perdió la vida en un accidente de tránsito originado por un cable que colgaba, el mismo que le cercenó parte del cuello cuando el policía conducía su motocicleta.“El hecho se registró en la calle Adolfo Gonzales, en la calle...
teniente coronel Williams Fuentes Crespo, de 44 años de edad, perdió la vida en un accidente de tránsito originado por un cable que colgaba, el mismo que le cercenó parte del cuello cuando el policía conducía su motocicleta.“El hecho se registró en la calle Adolfo Gonzales, en la calle 15 de Calacoto, cuando el jefe policial se replegaba luego de cumplir un servicio en las movilizaciones que protagonizaron las juntas escolares y los universitarios de la Universidad Pública de El Alto (UPEA)”, dijo el director regional de Tránsito de la zona Sur, Fernando Torrico, citado por la agencia estatal de noticias ABISegún la investigación, a las 01.30 de esa madrugada Fuentes conducía su motocicleta y por la poca visibilidad no pudo esquivar el cable suelto que se hallaba colgando en medio de la avenida, este le cercenó parte del cuello provocando su muerte instantánea.“Presumimos que el cable corresponde a una empresa telefónica. El cable de color negro estaba desprendido de su posición original a una altura de 1.50 metros del piso”, agregó el jefe policial.De acuerdo con las versiones preliminares, la víctima no se percató del cable que colgaba a un metro y medio del suelo. Presumiblemente un camión de alto tonelaje habría pasado por el lugar y arrancado el cable en cuestión; ahora la Policía busca al chofer del motorizado. Pero ¿cuántas veces vecinos y periodistas han denunciado a las autoridades la existencia de cables del servicio eléctrico, telefónico u otros que colgaban peligrosamente en algunas calles de las ciudades del país? Muchas veces y los testimonios han sido registrados en los medios de comunicación.Y ¿cuáles han sido las respuestas que han recibido esas preocupaciones? En la mayoría de los casos esas denuncias han caído en saco roto y la gente tuvo que asumir la paciencia de Job y esperar la voluntad de la empresa propietaria del cable colgante en cuestión para que lo retire o repare si el cable había caído producto de algún incidente.El peligro que representan para los transeúntes y los conductores de vehículos los cables que cuelgan desde los postes en diversos puntos de las ciudades es bastante serio como lamentablemente quedó patentizado por la violenta muerte del oficial de policía en la ciudad de La Paz.Suspendidos a media altura y en algunos casos tocando el suelo, estos cables se convierten en verdaderas trampas mortales y el riesgo no es solamente la electrocución, sino caídas y ahorcamientos que pudieran atentar contra la integridad física de quienes tienen la desdicha de ser víctimas de la indolencia de algunas empresas que no asumen su responsabilidad de dar seguridad a los peatones, lo que se torna en fatales consecuencias para las víctimas.¿Y quién o qué entidades deberían regular esos atentados contra la seguridad de las personas? La Autoridad de Fiscalización y Control Social de Electricidad y la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes, además de las instancias respectivas de los gobiernos municipales, están llamadas a fiscalizar y regular la calidad de los servicios de electricidad y telefonía.En ese contexto, lo que corresponde es que la violenta muerte del teniente coronel Crespo no quede sólo como un dato estadístico sino que sea el punto de partida para la inmediata adopción de urgentes medidas de seguridad para despejar todo cable colgante que pudiera amenazar la seguridad de peatones y conductores en nuestras ciudades.Es decir, habilitar una línea directa, ya sea en las unidades de tránsito de la policía o de los gobiernos municipales, donde los vecinos puedan denunciar la existencia de algún cable que ponga en riesgo la seguridad de la gente para que inmediatamente sea retirado bajo coste de la empresa que resultare propietaria del mismo.Además, las investigaciones en el caso que nos ocupa necesariamente deben apuntar a la sanción penal de quien resultare responsable de la violenta muerte de un jefe policial que retorna a su domicilio luego de cumplir con su servicio diario a la colectividad. Y lo que más duele es que su muerte pudo ser evitada.


