Francisco, Cuba y EEUU
Siete letras que para los cubanos significa bloqueo y para los estadounidenses embargo; pero existen muchas más razones para que uno de los últimos resabios de la Guerra Fría finalmente caiga.La reanudación de las relaciones bilaterales entre La Habana y Washington –interrumpidas entre...
Siete letras que para los cubanos significa bloqueo y para los estadounidenses embargo; pero existen muchas más razones para que uno de los últimos resabios de la Guerra Fría finalmente caiga.La reanudación de las relaciones bilaterales entre La Habana y Washington –interrumpidas entre enero de 1961 y julio de 2015– no pudo haber sido posible sin la intervención de la diplomacia del Vaticano, del papa Francisco, quien en junio de 2013, por separado, lanzó un llamado a Barak Obama y a Raúl Castro para impulsar que la isla libere al contratista estadounidense Alan Gross y la distensión en las relaciones entre ambos países.Además, el Vaticano recibió a delegaciones de Cuba y de Estados Unidos para culminar el histórico acercamiento. Es decir, Francisco jugó un papel central en la liberación de Gross y en la flexibilización del bloqueo económico estadounidense que pesa sobre Cuba desde hace 54 años.Este gesto diplomático impulsó las negociaciones secretas que se llevaron a cabo en Canadá, donde el Vaticano intervino. “Fue el único gobierno que participó de las discusiones”, aseguró una fuente estadounidense citada por el portal perfil.com.“A la hora de estimar la importancia de este Papa te quedas corto. Viniendo de donde viene tiene una gran resonancia entre los líderes de la región”, dijo un funcionario de la Casa Blanca al diario español ABC, luego que el 17 de diciembre de 2014 Obama y Castro anunciaran desde sus respectivas capitales que habían decidido normalizar las relaciones diplomáticas entre ambos países.La delicada situación humanitaria del pueblo cubano, las familias separadas y los miles de exiliados en Miami como consecuencia del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos habrían sido los factores que llevaron a la mediación del Obispo de Roma.Según la BBC, el informe “Cuba vs bloqueo”, que la isla presentó ante la Asamblea General de la ONU en 2014 pidiendo su levantamiento, el bloqueo ha generado daños económicos a la isla por 1,11 billones de dólares a lo largo de más de cinco décadas y, basado en el negativo impacto económico que históricamente ha significado esa medida para Cuba, la Asamblea General de la ONU ha votado 23 veces seguidas desde 1992 a favor de su levantamiento.El bloqueo a Cuba fue la respuesta a la confiscación de bienes de ciudadanos y compañías estadounidenses en la isla a raíz de la revolución encabezada por Fidel Castro en 1959 y por la decisión de alinearse con el bando soviético y declarar comunista su revolución.“El problema del bloqueo es parte de la negociación (…) Mi deseo es que se llegue a buen término, que se llegue a un acuerdo que satisfaga a las partes”, dijo al respecto el papa Francisco antes de abandonar territorio cubano para dirigirse a Estados Unidos.Es que la visita del Santo Padre a Cuba –entre el 19 y el 22 de septiembre– y a Estados Unidos –hasta este 27 de septiembre– tiene el sello del acercamiento entre dos países con posiciones políticas diametralmente opuestas que, bajo la mediación papal, intentan construir puentes y derribar muros que todavía los separan para alcanzar la reconciliación.No obstante, para que esos muros caigan definitivamente, el Congreso de Estados Unidos –dominado por los republicanos que se oponen– debería levantar el bloqueo económico contra Cuba y escuchar los llamados del presidente Obama para hacerlo.En ese contexto y como ocurre desde 1992, Cuba presentará a la Asamblea General de las Naciones Unidas, fijada para octubre, una resolución condenando el bloqueo y pidiendo su final. El año pasado, la propuesta cubana se aprobó por 188 votos a favor frente a dos en contra. Solo Israel respaldó a Washington. Además, la votación de este año será la primera desde el cambio de la política estadounidense hacia Cuba y si el presidente Obama es coherente con su discurso de normalizar sus relaciones con la isla, Estados Unidos no debería votar en contra de una resolución favorable hacia la isla, sino abstenerse.


