PLPP o Plan de la Limosna y Prebenda “Productiva”

En el otro lado del programa los beneficiarios poco a poco también vieron que “la cosa es recibir la platita”. Con el tiempo se estableció una especie de acuerdo desidioso y se volvió una especie de PEUVAPP o “Plan de Empleo Urgente por Votos y Aparato de Propaganda Política”. Que se...

En el otro lado del programa los beneficiarios poco a poco también vieron que “la cosa es recibir la platita”. Con el tiempo se estableció una especie de acuerdo desidioso y se volvió una especie de PEUVAPP o “Plan de Empleo Urgente por Votos y Aparato de Propaganda Política”. Que se sepa, en todo el país nunca en casi 30 años hubo un proyecto medianamente cualificado en el que hayan participado estos beneficiarios.Los planes de empleo urgente pasaron de ser una cuasi limosna institucionalizada a una prebenda política justificada bajo un pomposo eufemismo. Cuando llegó la década del cambio y la bonanza económica, surgieron iniciativas que apostaron a añadirle una esperanzadora “P” a la sigla: Plan de Empleo Urgente “Productivo”. Abundaron discursos y se transformaron siglas con la idea de que los fondos entregados a sectores deprimidos les sirvan de base para iniciativas rentables. Se perfilaba la idea de cooperativas, talleres, pequeñas y medianas empresas, etc. Pero todo, incluida la “P” de las siglas, quedó como un adorno que no incomodaba a nadie. Eso sí, tampoco beneficiaba a nadie, y acumulaba una particular factura social y económica que en estos días empieza a cobrarse.Los testimonios de las beneficiarias que hoy protestan han sido elocuentes. “He trabajado recolectando basura, haciendo gaviones, empedrados de calles, cavando zanjas para las instalaciones de gas, haciendo agujeros para plantar árboles –declaraba una huelguista a El País En, esta semana-. Pero de desarrollo productivo no he desarrollado ningún trabajo”. Otra, sonrojada, decía: “He trabajado de todo, el más duro, las excavaciones de gas y el más cómodo, la recolección de basuras”.  ¿Quién repartirá la plata suelta en tiempos de crecientes restricciones económicas? ¿La política privilegiará aún el asistencialismo interesado frente a la inversión y las obligaciones urgentes? ¿Los dirigentes sociales seguirán con sus torvos sistemas de cooptación de gente desempleada a cambio militancia ciega y forzada?Estos proyectos fracasados -el Programa Solidario Comunal (Prosol) no se diferencia demasiado del PEUP- son la mejor muestra de la mayor crisis boliviana: la verdadera productividad. Si por lo menos en la década se hubiese trabajado seriamente en proyectos productivos, no sólo los programas, sino el país todo sería otro. Para ello resultaba imprescindible una consagración a la filosofía productiva, equipos técnicos muy calificados y controles efectivos. Pero desgraciadamente, hoy sólo presenciamos, por enésima vez la crónica disputa por la limosna o la prebenda “productiva”.Claro, ante la falta de mayores opciones, si no hay PEU “P” o PLPP “P”, el resto de los bolivianos, se dedica al contrabando, es decir a actividades definitivamente anti productivas.A ver cuándo dejamos de ver a humildes mujeres torturando a sus hijos bajo el sol de la plaza Luis de Fuentes u otras del país. A ver quién de una vez por todas rompe ese círculo perverso.


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