¡Justicia comunitaria!
Cuando en nuestro país se conocía que en las comunidades rurales se ejercía la famosa “justicia comunitaria”, traducida no sólo en chicotazos o golpizas, sino incluso en quemar vivo a quienes habían cometido algún delito (desde robo de animales hasta violaciones), la sociedad se...
Cuando en nuestro país se conocía que en las comunidades rurales se ejercía la famosa “justicia comunitaria”, traducida no sólo en chicotazos o golpizas, sino incluso en quemar vivo a quienes habían cometido algún delito (desde robo de animales hasta violaciones), la sociedad se alarmaba, consternaba y juzgaba estos actos, gritando a viva voz que la llamada justicia (desde la perspectiva Occidental) debería ser la única que juzgue la inocencia o culpabilidad de los imputados. Y es que semejantes actos de barbarie no correspondían a la evolución del ser humano del siglo XXI.Hipócrita aseveración de quienes ahora hacen justicia comunitaria por las redes sociales, no sólo con las personas, sino con lugares, cosas, animales y todo lo que se nos pueda ocurrir. Aprendimos a juzgar y dar veredictos sobre infinidad de temas y con la facilidad más grande.¿Cuál es la diferencia con lo que hacían nuestros antepasados? ¿Es que acaso bastan las opiniones de las personas para juzgar a personas que cometieron o no actos delictivos? ¿Entra en estos procesos odiosos “juzgar” el que X se comprometió con Y? ¿Yo prefiero “comer” en aquel lugar y no en el otro porque es “malo”; yo viajo a una ciudad y no a otra porque “huele mal”?Nos llenamos la boca de justicia cuando no somos capaces de mirarnos al espejo y juzgarnos a nosotros mismos. La cantidad de injusticias que cometemos todos los días contra nosotros y contra los demás: desde cruzar una calle de forma irresponsable poniendo en riesgo mi vida, o no dando paso a los peatones cuando estoy al volante… Culpables es lo que somos todos por mirar la espiga en el ojo ajeno y no ver el tajibo incrustado en el nuestro.Opinar es una cosa, tomar una posición cerrada de un hecho delictivo (a favor o en contra), omitiendo por defecto todos los procesos policiales, judiciales y todos los que se deben avanzar, es un hecho bochornoso. Ante cualquier circunstancia, ¿qué si mañana a quien señalamos sale libre e impune? ¿Qué si de quien predica inocencia total acaba juzgado y condenado? ¿Cómo resarcimos el daño y muerte civil o la falsa esperanza que proyectamos?Justicia comunitaria… sólo pasamos de a la hoguera al Facebook, nada más cambió…* José Luis Zavala López es comunicador social


