El paso del tiempo

¿Quién determinó que debía existir semejante abstracción, que nos somete a su causa y efecto, de una manera tan subjetiva según se goce o se sufra? ¿Por qué las horas, los minutos y los segundos cabalgan imparables hacia su destino?Según la definición de algunos diccionarios, el tiempo...

¿Quién determinó que debía existir semejante abstracción, que nos somete a su causa y efecto, de una manera tan subjetiva según se goce o se sufra? ¿Por qué las horas, los minutos y los segundos cabalgan imparables hacia su destino?Según la definición de algunos diccionarios, el tiempo es una magnitud física que mide la duración de los acontecimientos de nuestra vida terrenal que están sujetos a un cambio.Tras leer una de tantas definiciones acerca de ese misterioso compañero que nos custodia en nuestra muerte y en nuestro nacimiento, pensé que el tiempo y su paso no son más que una impronta mental diseñada por el creador en su plan evolutivo, en una plataforma de aprendizaje lineal donde pasado, presente y futuro convergen en un mismo punto. La dimensión del paso del tiempo absoluto pertenece al plano tangible y el sistema relativista al plano intangible, programando los sucesos de nuestras vidas con una precisión absoluta donde el paso del tiempo es un movimiento imperceptible entre la nada y su todo. De ese modo percibimos la franja horaria tan subjetiva, adelantándola o retrasándola según las circunstancias de cada individuo.Tal vez el envejecimiento y el miedo a la muerte sean dos de los factores principales que aceleren psicológicamente el paso del tiempo y hagan que las manecillas de nuestra alma corran a un ritmo trepidante en la vida cotidiana casi siempre estresante, angustiándonos por detener el paso de nuestro amigo incombustible de arrugas y llantos en un cuerpo deteriorado y con recuerdos seniles.


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