Periscopio: Humanista Tarija: ¿ciudad de la sonrisa?

es un espacio cada vez más contaminado con excremento, lo que me indigna y espero que usted, apreciado lector, también se indigne tras leer la situación que voy a describir.El hecho es que el emblemático Guadalquivir, nuestro sacrosanto río, homenajeado por poetas, pintores y compositores,...

es un espacio cada vez más contaminado con excremento, lo que me indigna y espero que usted, apreciado lector, también se indigne tras leer la situación que voy a describir.El hecho es que el emblemático Guadalquivir, nuestro sacrosanto río, homenajeado por poetas, pintores y compositores, cada día transporta un estimado de 30 toneladas de heces fecales (léase mierda) y otros residuos, igual de contaminantes. ¿Y qué es lo que hacemos? Aparte de encendidos discursos, emotivas declaraciones, promulgación de leyes, debates bizantinos: nada. Y tal contaminación puede tener, o ya lo está teniendo, peligrosas consecuencias. Los pozos de agua extraen este vital elemento de los acuíferos, que se alimentan del agua  infiltrada proveniente de la lluvia y de la que corre en cursos de agua. Y si el agua del río y de las quebradas está contaminada, pues muy probablemente la de los pozos y de los acuíferos cercanos también lo esté, no solo con bacterias, sino con metales pesados, situación tanto o más peligrosa.  Los miles de pozos sépticos que hay en esta ciudad hacen lo suyo contaminando más los acuíferos. De seguir esta tendencia, pronto el agua de los pozos será venenosa.Nuestras quebradas, otrora bellas e impolutas, están ahora convertidas en vertederos de inmundicia, y como solución les ponemos un techo encima, las embovedamos, para que no se vea el delito ambiental, gastando una millonada, como si éstas quebradas fuesen, por naturaleza propia, un lugar pestilente y no quedase otra alternativa que taparlas. Se oculta así el penoso hecho de que en sus alrededores, miles de viviendas y establecimientos comerciales vierten sus residuos a las quebradas. Lo hacen porque no tienen conexión a alcantarillado. Y estas aguas negras fluyen directamente hacia el Guadalquivir.Y no solo el Guadalquivir y las quebradas están contaminados. El aire mismo de la ciudad está contaminado con excrementos y olores nauseabundos (que lo diga el barrio de San Luis y otros circundantes). De los 101 barrios de Tarija, un 25 %, carecen de alcantarillado, lo que alienta la práctica del fecalismo humano por doquier. Materia fecal que se seca, pulveriza y dispersa por la atmósfera, contaminando el aire que respiramos -además del agua y los alimentos-, con peligrosas consecuencias para nuestra salud. Del 75% de barrios que sí tienen alcantarillado, casi la mitad arroja sus aguas servidas directamente al Guadalquivir, o a las quebradas, sin tratamiento alguno. Asimismo, en decenas de barrios corren aguas negras por sus calles.Por si fuera poco, los 20.000 perros que vagan en las calles, producen 8 toneladas diarias de excremento, que también aportan a la contaminación. A esto se suman centenares de palomas que hacen de la plaza Luis de Fuentes un estercolero, generando una alta probabilidad de contagio de  salmonelosis, criptococosis e histoplasmosis, entre otros males. No transite por este lugar con sus niños o con personas de la tercera edad, corren peligro.Si estuviéramos en la Edad de Piedra y fuéramos trogloditas, vaya y pase. Pero en pleno siglo XXI, con el smart phone en el bolsillo, cuenta de Facebook, ciudadanos plenos de la aldea global, como diría Macluhan, en el departamento más rico de Bolivia, estamos como estamos. Impávidos, estupefactos, atónitos, en una ataraxia total.¿Es acaso tan difícil construir una red de alcantarillado en una ciudad? ¿Tan inaccesible y costosa es su tecnología? Veamos algunos datos: en Pakistán, en las ciudades de Mohenjo-Daro, los arqueólogos encontraron una red de alcantarillado construida hace más de 4.500 años. El  Palacio de Sargón, en la antigua Babilonia, también disponía de un sistema de alcantarillado hace unos cuatro mil años. Los romanos, en el año 600 A.C. edificaron  en Roma, la Cloaca Maxima, una de las más amplias redes de alcantarillado del mundo antiguo. Tanto aztecas, como mayas e incas también contaban con sistemas de alcantarillado, que son calificados como “portentosos” por los arqueólogos.Aquí en Tarija, existiendo una imperiosa demanda social en términos de salubridad y bienestar, viviendo una verdadera emergencia sanitaria, existiendo diversas tecnologías de reciclaje de aguas negras validadas en miles de ciudades en el mundo, contando con generosas donaciones de la cooperación internacional (ahora perdidas por nuestra negligencia), Alcaldía y Gobernación que disponían de ingentes ingresos, ahora reducidos, pero por demás de suficientes, estamos viviendo como en una aldea del medioevo, poniendo en riesgo nuestra salud y la de nuestras familias. Me pregunto, ¿qué poderosos intereses hay, que bloquean, la construcción de una planta de tratamiento de aguas servidas?Esta es una iniciativa del “Colectivo Tarija Ciudad Amable”. Los puntos de vista son personales y no comprometen a las organizaciones a las que representamos


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