La ley del deseo

Ashley Madison es una web para poner cuernos. Su portada luce el eslogan “La vida es corta. Ten una aventura”, y la foto de una rubia llevándose el dedo a los labios para que le guarden el secreto. Su utilización resulta muy sencilla: uno ingresa sus datos y entra en contacto con...

La ley del deseo
La ley del deseo

Ashley Madison es una web para poner cuernos. Su portada luce el eslogan “La vida es corta. Ten una aventura”, y la foto de una rubia llevándose el dedo a los labios para que le guarden el secreto. Su utilización resulta muy sencilla: uno ingresa sus datos y entra en contacto con potenciales amantes. Para entrar en el sistema, el usuario debe consignar sus datos físicos y describir sus apetitos más urgentes. Así que, si tiene usted dudas sobre la lealtad de su pareja, eche un vistazo por la Red. Mientras los cornudos del mundo y sus angustiadas parejas se volcaban en Internet, otra noticia sexual llegó a nuestras portadas: la aprobación de Estados Unidos a la comercialización de Addyi, el viagra femenino, un medicamento para incrementar el deseo femenino en primorosas píldoras rosadas.En realidad, Addyi no es un viagra. La sexualidad femenina es más compleja que la masculina. La pastilla azul actúa sobre la circulación, bombeando sangre hacia donde el hombre la necesita (y solo la necesita en un lugar). La rosada, en cambio, es psicoactiva: actúa sobre el cerebro, estimulando el apetito sexual. A la luz de estos avances, merece la pena volver a aquellos tiempos en que la sexualidad era tabú. Hoy, la ley del deseo aún es rigurosa, pero se ha invertido. Antes, el sexo estaba prohibido. Ahora es obligatorio. En el siglo XXI, carecer de amante se considera disfuncional. Y si no quieres acostarte con nadie, debes medicarte. Creemos que nos hemos vuelto más libres, pero quizá solo hemos cambiado de esclavitudes.


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