A un ladrón de bicicletas

Con sus frases, compuse esta carta colectiva, que luego pegué por el barrio. En semanas subsecuentes, aparecieron por el barrio otras cartas, de otras personas cuyas bicicletas habían sido robadas. No ha habido robos en dos semanas. Reproduzco aquí un fragmento de la carta, en traducción de...

Con sus frases, compuse esta carta colectiva, que luego pegué por el barrio. En semanas subsecuentes, aparecieron por el barrio otras cartas, de otras personas cuyas bicicletas habían sido robadas. No ha habido robos en dos semanas. Reproduzco aquí un fragmento de la carta, en traducción de Elvira Liceaga, para que pueda ser utilizada de la forma que sea por todos a cuantos se les haya privado del privilegio de montarse un día a su bicicleta.Querido ladrón de bicicletas: ¿Te puedo preguntar por qué? ¿Por qué te robas partes de mi bicicleta? La última vez fue la canasta. Hoy, el asiento. Te robarías los pedales, si pudieras. Te robarías la pintura y las calcomanías, si pudieras. Mi hija dice que debes de estar armando tu propia bicicleta con partes de las nuestras. Una vez robaste la bicicleta de mi madre. Tiene 64 años y esa era su primera bicicleta. Se le iluminaban los ojos cada vez que la montaba. El verano pasado te robaste la bicicleta de mi amiga. Te robaste su forma de transporte, pero además, una de sus pocas fuentes de alegría. ¿No tienes mejores cosas que robar? Robar bicicletas es el crimen más antisocial que existe. Tal vez no te importe, pero me parece que deberías saberlo. No puedo pagar una nueva bicicleta todos los años. Pero todos los años repites la historia. ¿Sabías que por robar una bicicleta son siete años de mala suerte? No me malinterpretes. No te deseo verdadero mal, pero espero que te raspes los tobillos con cada pedal que te topes.


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