Promocionar una alimentación sana desde la escuela
Es que la alimentación y la nutrición no son palabras sinónimas. No es lo mismo ingerir alimentos para satisfacer el apetito, que suministrar al organismo sustancias nutritivas que preserven su salud, su eficacia física y le permita realizar sus tareas cotidianas.Se ha demostrado que la falta...
Es que la alimentación y la nutrición no son palabras sinónimas. No es lo mismo ingerir alimentos para satisfacer el apetito, que suministrar al organismo sustancias nutritivas que preserven su salud, su eficacia física y le permita realizar sus tareas cotidianas.Se ha demostrado que la falta de una adecuada nutrición no sólo causa enfermedades sino que está relacionada con el bajo rendimiento escolar y una malnutrición deficiente entre los niños pequeños tendrá graves consecuencias, pues los primeros años de vida son fundamentales para su crecimiento y desarrollo, tanto físico como psicológico.Si bien hoy día tanto la mujer como el hombre trabajan, esta situación ha provocado que muchos padres no dediquen el tiempo suficiente a la atención de sus hijos, quizá por las preocupaciones laborales o porque las parejas comparten responsabilidades en el sustento de la economía del hogar.En este sentido, la preparación de alimentos sanos en casa –en muchos casos– es algo secundario. A esto se suma el hecho de que en los últimos años se han incrementado el número de familias que almuerzan en una pensión o en las cadenas que ofrecen la denominada comida chatarra, expresión de la cultura hegemónica. Esta comida se ofrece en todos los países del mundo y se puede decir que se trata de una “comida universal”, aunque su consumo cotidiano trae problemas de salud, como asegura José Bové, uno de los más destacados activistas de los movimientos antiglobalización.No debemos olvidar que la cultura occidental nos impone ciertos estilos de vida y uno de ellos es el consumo de la comida chatarra o de productos envasados. A esto se suman los medios de comunicación como canales de difusión de aquella cultura hegemónica que nos señala cómo debemos vivir, qué debemos vestir, qué debemos comer e incluso cómo debemos pensar, y las principales víctimas de esta aculturación impuesta son los niños en edad escolar.Frente a esta situación es necesario promocionar una alimentación sana que por su alto valor nutritivo incluya productos ancestrales como la quinua, la maca y la chía, verduras y frutas de la temporada. El costo que representa su ingesta será seguramente menor que el gasto que se realiza en la compra de comida chatarra o envasada.La escuela es uno de los vehículos para promocionar el consumo de los alimentos sanos, como también el legado de los pueblos originarios, sus conocimientos y sus prácticas ancestrales, a fin de recuperar la espiritualidad en la reinserción del vivir bien en el marco de una relación armoniosa con la Madre Tierra.De igual manera, los efectos del cambio climático, el calendario agrícola y otros conocimientos ancestrales originarios deben formar parte del aprendizaje en la escuela a través de los contenidos curriculares para fortalecer la concienciación en la comunidad educativa sobre una adecuada nutrición.Es que la cultura y la educación que se imparten en las aulas tienen que ver con el tipo de hombre que queremos. En este contexto, la escuela es un instrumento, un vehículo para establecer y construir ese tipo de hombre. De ahí que es importante tomar conciencia de la importancia de la educación para descolonizar el pensamiento y formar un ser humano crítico y con una fuerte identidad, valorándose a sí mismo y valorando lo que producimos en nuestro país.Considero que la formación del capital humano comienza desde la más tierna infancia y para que ello sea posible es necesario comenzar con priorizar el crecimiento y el desarrollo físico y psicológico de nuestros niños proporcionándoles mucho más de nuestro tiempo, pero fundamentalmente ofreciéndoles una alimentación variada, sana y nutritiva.Si la cultura occidental refuerza el individualismo y nos aleja de los valores socio comunitarios, la lucha a favor de los alimentos sanos, ancestrales, naturales y nutritivos no debe ser focalizada sólo en contra del consumo de la comida chatarra, sino extendida en contra del cultivo y la producción de alimentos genéticamente modificados, aunque este es un tema que debería ser analizado en otro acápite.* Es licenciada en Ciencias de la Educación, egresada en Comunicación Social, maestra de primaria y maestrante del Profocom.


