La competencia ética en la formación profesional

De una investigación básica (revisión virtual de los planes de estudio de las carreras universitarias que se ofrecen en nuestro medio) permite tener una conclusión empírica de que ninguna universidad (y pasa mucho de esto también en universidades de otros países) tiene programas de...

De una investigación básica (revisión virtual de los planes de estudio de las carreras universitarias que se ofrecen en nuestro medio) permite tener una conclusión empírica de que ninguna universidad (y pasa mucho de esto también en universidades de otros países) tiene programas de formación transversal y consistentes en ética, por ahí -en intentos marginales- aparece una que otra materia o convivencia con más religiosidad que ética.Las empresas universitarias –que en nuestro medio proliferan a tal grado de haber caracterizado publicitariamente a Santa Cruz como ciudad universitaria- y también la universidad pública, si afirman sobre la competencia ética en el perfil del profesional que ofrecen, deberían cumplir mínimamente este propósito mediante la elaboración y desarrollo de planes de estudio pertinentes para una sólida formación ética; áreas del conocimiento como la medicina, el derecho, las ingenierías y las ciencias administrativas -destacando la auditoria- requieren de sólidos y transversales programas de formación durante toda la carrera. Probablemente la rentabilidad del negocio, la falta de compromisos superiores u otros intereses de corto plazo sean los que estén limitando cumplir con la suficiente formación en esta área específica del conocimiento; es tan relevante el reto que el mismo no se supera con una materia en la carrera, un taller o un cursillo de temporada.Los profesionales que tienen la responsabilidad de decidir en situación de normalidad y otras en situaciones excepcionales -por ejemplo:una intervención quirúrgica compleja, construcción de edificios, decidir una adopción legal, la mejor y pertinente inversión, investigaciones penales, dictar sentencia en juicios, administrar y dar mejor uso de los recursos fiscales, pertinencia de proyectos, costo de obras, compra de bienes y contratación de servicios en el sector público, dictaminar sobre los resultados de una gestión, rendición de cuentas, etc.- , a veces toman decisiones apuradas, no transparentes, irresponsables y apartados de los criterios de lo bueno, de lo correcto, de lo legal, de lo que favorece al bien público. Estas decisiones son percibidas por los ciudadanos y a veces multiplicadas morbosamente por los medios de comunicación y, cuando éstas son recurrentes,  es el sistema de la institucionalidad y sus directivos responsables los que son cuestionados y censurados; todos son lo mismo dicen algunos ciudadanos y artículos de opinión que cuestionan la opacidad de las decisiones y resultados alcanzados.Por lo fundamentado y revisado de los planes de estudio y las ofertas de carreras y competencias de los egresados, se puede afirmar sin muchas dudas que, las universidades públicas y privadas de nuestro medio no están formando profesionales para ejercer con competencias éticas.Si la sociedad en general reclama una nueva ética de mayor responsabilidad por el bien común en la política, en la justicia, en la policía, en la medicina, en la administración pública, en el manejo de los recursos naturales y en los negocios en general frente a los ciudadanos  administrados, lo recomendable es que las universidades o algún ente de investigación e innovación académica, proponga un plan transversal de formación en ética profesional y ética pública. La formación determinante que se adquiere en el hogar como resultado de familias que cultivan vidas con valores y principios, será fortalecida con niveles creciente de abordaje de este tema, habrán mas profesionales capaces de enfrentar y decidir frente a grandes dilemas que prueban la estructura e integridad de los valores y, con seguridad habrá motivos para recuperar la confianza en los decisores públicos y privados y de sus equipos de recursos humanos que los apoyan en sus gestiones. Amalaya, así sea.(*)[email protected] : Facilitación programas de transparencia/anticorrupción, ética, control interno, auditoriasde responsabilidad


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