Un viejo camino que debemos preservar

Más allá de la pertenencia local o regional, a muchos de ellos precisamente por eso se los ha declarado como patrimonio de la humanidad, es el caso de la red caminera prehispánica QHapac Ñan  que fue un sistema de caminos del Tahuantinsuyo  -largas distancias en Sud América, incluido lo...

Más allá de la pertenencia local o regional, a muchos de ellos precisamente por eso se los ha declarado como patrimonio de la humanidad, es el caso de la red caminera prehispánica QHapac Ñan  que fue un sistema de caminos del Tahuantinsuyo  -largas distancias en Sud América, incluido lo que hoy es nuestro país-  que vinculaba las ciudades importantes de la costa y la montaña.

 Es pertinente mencionar, según investigaciones de muchos estudiosos del tema, que esa milenaria trama de vías -que superaba los 30.000  kilómetros- constituía un efectivo medio de integración político–administrativa, socio-económica y cultural.  Consta igualmente que ese sistema de vinculación, durante el siglo XVI, fue empleado por los conquistadores españoles para invadir Perú, Bolivia, Chile y las pampas cordilleranas argentinas, conocido como   "El Camino del Inca”.

Ahora, hace poco  (11 de junio de 2014),  en la parte de esas rutas que deviene del antiguo legado, se ha declarado, mediante Ley Municipal, Patrimonio Histórico Cultural y Arqueológico  al camino prehispánico denominado El Choro, uno de los más conocidos y frecuentados en esa zona de La Paz, ya que cada año centenares de personas hacen a pie ese recorrido, que tiene una extensión de 33,7 kilómetros y con cinco tramos forma parte de la ruta incaica del Qhapaq Ñan.

Así, abarca una extensión de 66 kilómetros, conectando la apacheta de Chucura, que se ubica cerca de La Cumbre, en el camino La Paz-Yungas, con la localidad de El Chairo, que se encuentra próxima a la localidad de Coroico, en la provincia Nor Yungas.

 La ruta permite descender desde los 4.375 metros sobre el nivel del mar hasta los 1.807 metros de altitud en la región de los Yungas paceños. Trayecto que al caminar permite apreciar diferentes ecosistemas que conforman los pisos ecológicos a distintas altitudes en la región.

 Existe otro antecedente, antes que los incas, de acuerdo con  los aportes realizados por otros estudiosos. Se conoce que la civilización de Tiwanaku,  entre el 500 al 1150 antes de nuestra era, ya construyó una red de caminos que conectaba el centro ceremonial con otras regiones y los centros de producción agrícola, situados en la cordillera andina, en los pisos yungueños y en la costa del Pacífico.

Los caminos tiwanacotas, que posteriormente fueron usados por los incas y que actualmente forman parte de rutas turísticas, como la anotada,  son El Choro, El Takesi, el Yunga Cruz, Pasto Grande. A éstos se suman los que arribaban a la actual Cochabamba, a los valles lejanos del Moquegua y al puerto de Ilo en Perú, así como también los que conectaban con Arica y San Pedro de Atacama en Chile.

 Sin embargo,  en estos días, se ha producido un hecho francamente deplorable. Pobladores de cinco comunidades de La Cumbre decidieron "por su cuenta” ampliar el Camino del Inca (14 kilómetros) en su tramo de La Apacheta Chucura hasta  Challapampa,  no obstante que la normativa establece expresamente la promoción de espacios de participación activa, voluntaria y colaborativa entre las comunidades del lugar,  en tareas específicas de preservación, y difusión con fines educativos y turísticos.

Los autores expresaron que "sólo trabajan los domingos” y con desparpajo agregaron "que sólo cuentan con un tractor y dos volquetas para sus fines”, es decir, para destruir esa  ruta patrimonial.   

Alguna argumentación  tenían que exponer para justificar esa más que arbitraria bárbara conducta y esgrimieron que habían pedido a la Gobernación y a la Alcaldía un camino y "nadie les hace caso”.

Cosa que no les da derecho a hacer lo que están haciendo: lastimar un importantísimo patrimonio, por la vieja data que representa; causar enormes daños al turismo de gran afluencia de visitantes nacionales y del exterior, y deteriorar  la imagen del país por la trascendencia que pueda alcanzar afuera.

Hay varios organismos del Estado llamados a actuar en lo que les corresponde, sin  dilaciones y con soluciones efectivas. El Ministerio de Culturas, el  Servicio Nacional de Áreas Protegidas y otras instancias vinculadas al asunto, como  también  aquellas que deben atender las necesidades de esas comunidades, tanto en su desarrollo como en el medio ambiente.

*Mario Castro es periodista.


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