Doña Soledad Chapetón Tancara

Una mujer que se atreve a participar en política “en primera línea”, que habla claro, que mira de frente, que llama a las cosas por su nombre en una sociedad como la nuestra, es digna de admiración.En aquel entonces se enfrentaba a don Edgar Patana del MAS y a don Abel Mamani del MSM.  La...

Una mujer que se atreve a participar en política “en primera línea”, que habla claro, que mira de frente, que llama a las cosas por su nombre en una sociedad como la nuestra, es digna de admiración.En aquel entonces se enfrentaba a don Edgar Patana del MAS y a don Abel Mamani del MSM.  La inseguridad ciudadana era, según afirmaba, su mayor preocupación. Cuando le consultaban, en caso de ganar, si haría alianzas con alguno de sus oponentes que lideraban las encuestas, ella respondía que “no necesitaba hacer alianzas con absolutamente nadie. Que lo que se necesitaba era trabajar por el municipio, con los alteños”. Infelizmente en aquella oportunidad no ganó… no era “su tiempo”, seguramente afirmarán algunos.Pero ahora, luego de obtener el respaldo mayoritario de su pueblo en las elecciones del pasado mes de marzo, El Alto la tiene como su Alcaldesa. Desafió y venció al poder, muy próxima a su gran cuartel. Las principales autoridades del Estado Plurinacional arremetieron, en varias ocasiones a través de sus discursos, contra ella. No concebían que en El Alto, plaza que creían tomada para siempre, los ciudadanos les dieran la espalda.Como era de esperar, mucho antes de cumplir  la primera semana de haber asumido sus funciones, la Alcaldesa se encuentra asediada por un grupo de dirigentes vecinales que, según muestran los medios de prensa, tenían su parcela en las anteriores administraciones. Aparentemente ellos decidían los nombres de funcionarios a ser contratados en la Alcaldía de esa ciudad, e incluso, definían sobre a quiénes adjudicar las obras.  ¿Cuál fue el pretexto para desatar a los demonios? El que la autoridad municipal recientemente electa nombrara, al amparo de la Constitución y las leyes, a los 12 subalcaldes que acompañarán su gestión. No hubo el cuoteo al que estaban acostumbrados, no cedió al chantaje, no se achicó ante las amenazas. Ejerció el mandato que le dieron, a través de su voto, los ciudadanos. ¿Cuál es la función de las dirigencias de las Federaciones de las Juntas Vecinales? ¿No es acaso hacer el control social y velar porque los vecinos a quienes representan, tengan mejores condiciones de vida? ¿Cómo pueden hacer control social si son parte de la gestión? Y es que estos cargos de representación vecinal y sindical, en los últimos años, se han desnaturalizado. Esto no es sólo culpa de esta nueva casta de dirigentes sin principios, sino y sobre todo de aquellas autoridades que a cambio de “tener gobernabilidad” y de que los “dejen hacer” y “dejen pasar” cada vez tienen más refinados mecanismos para cerrarles la boca, para cooptarlos, o como decimos corrientemente “para comprarlos”.Hubiese sido muy fácil para doña Sole continuar con la misma práctica, sin hacer olas, por lo menos hasta sentarse bien en la silla municipal. Firmar un acuerdo con bombos y platillos y luego sellarlo, bien regadito, con unas cuantas cervezas en un boliche de la zona.  Pero no, ella prefirió el camino más difícil, el de la legalidad, el de la transparencia, el de la institucionalidad, el de los principios, el de la  coherencia entre el discurso y la práctica. Si hacer política, en primera línea, para las mujeres se torna difícil. Ser mujer y ejercer la política poniendo atajo al chantaje y la prebenda, se torna casi en una misión imposible. Por eso, lo que suceda en El Alto, no sólo es un problema que atañe a doña Soledad Chapetón Tancara, sino a toda la población boliviana que cree en la democracia y que está harta del abuso de poder, el irrespeto a las leyes y la creciente corrupción. Y de manera particular, es un problema que atañe a las mujeres, sobre todo a aquellas que quieren ejercer sus derechos políticos sin acoso, discriminación ni coerción…y porque de alguna manera todas somos Soledad Chapetón.* La doctora Sara Cuevas, pediatra especialista, se ha destacado como profesional en su área puramente médica, pero también en la gestión institucional como secretaria de Desarrollo Social, un nombramiento que vino precedido de una larga trayectoria, tanto en el Colegio como en la Universidad Juan Misael Saracho, trabajando por el desarrollo de los servicios sociales. Su último cargo público lo desempeñó en la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija durante la primera gestión autónoma del departamento. Mujer profesional y combativa, desde hoy incursiona en el análisis escrito de la realidad política y social del país que diseccionará con su visión particular y pluma precisa cada 15 días en su columna en El País Expansión Nacional “Autopsia”


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