Control biológico
no solo en Brasil, sino en varios otros países, donde los llamado “agronegocios” se han convertido en actividad habitual.Los agrotoxicos son insecticidas, herbicidas y otros productos químicos que tienen para la tierra efectos colaterales, a veces muy peligrosos, porque afectan también,...
no solo en Brasil, sino en varios otros países, donde los llamado “agronegocios” se han convertido en actividad habitual.Los agrotoxicos son insecticidas, herbicidas y otros productos químicos que tienen para la tierra efectos colaterales, a veces muy peligrosos, porque afectan también, además del cultivo para el cual se utilizan, otras especies de fauna y flora, sin discriminar.Hace años que se practica, por eso, el control integrado de plagas, que es la combinación de productos químicos con enemigos naturales del insecto que se ha convertido en plaga, pero, como es obvio, la presión de laboratorios que fabrican agroquímicos es intensaEstán anunciadas en nuestro país reuniones cumbre de organizaciones campesinas y allí se tendría que debatir este asunto, por supuesto con eficiente colaboración del gobierno, que para eso tiene ministerios y viceministerios específicos.Entre las experiencias que conocemos (sin ser expertos en este tema) está el uso de una variedad de avispa para el control de las plagas que afectan a los cultivos de algodón, que es un característico agronegocio.El “Trichograma” es el nombre de la avispa que parasita las larvas de lepidópteros que atacan los cultivos de algodón, como el gusano Rosado, el Rosado de la India y otros que seguramente conocen bien los agrónomos y los entomólogos.Se liberan en los cultivos de algodón huevos de Trichograma, y se combina su efecto con dosis moderadas de agroquímicos, con una técnica que se conoce como Control Integrado de Plagas, muy conocida en varios países.Lo que sucede sin embargo, es que el negocio de los laboratorios que fabrican insecticidas químicos tiene mucha fuerza en el mercado, porque los laboratorios suelen ser empresas transnacionales, a menudo muy poderosas.Ultimamente se realizó en nuestro país una cumbre agropecuaria, donde deberían haber considerado temas como el que ahora nos ocupa, porque participaron organizaciones de agricultores de distinta escala y de diferente tendencia.Pero no hemos tenido noticia de que en ese evento tuvieran en agenda este tema y lo que acaparó su atención fue lo relacionado con la titulación de la tierra para la agricultura y para la ganadería.Pero por supuesto que la cuestión en Bolivia no es solamente quien siembra y en qué extensión, sino principalmente cómo lo hace, porque ese es el principio de la seguridad y de la soberanía alimentaria.Por eso estaremos pendientes de las cumbres campesinas departamentales y de lo que se incorpore para discutir en esas reuniones, donde, como dijimos, es probable que estén las autoridades del gobierno nacional. Y deberían estar también, aportando ideas, las nuevas autoridades departamentales que han sido elegidas precisamente para atender asuntos, como este del buen uso de la tierra que es algo que nos debería interesar a todos, sin excepción.De todas maneras, estaremos pendientes de esos eventos porque Bolivia sigue siendo un país esencialmente campesino, con una aún lenta industrialización.


